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domingo, abril 25, 2010

Desventuras

Escuchar la publicidad del concierto de Aventura en Súper 9’49 resulta aberrante para algunos oyentes. Se preguntan ¿cómo puede ser posible que se emita en una radio que nunca ha difundido ni difundirá bachatas? Y, créanme, yo también me he preguntado lo mismo. ¿Novelería o gustos alternativos de los oyentes?

Los reyes de la bachata rondarán por los treinta años y, según el anuncio, será “por última vez en Cuenca”. ¿Se van a morir o a convertir en monjes tibetanos? Marketing para cándidos. Lo último que harán será dejar de contar billetes que vengan de las disqueras y de sus shows.

Confieso que cuando tomo alguno que otro taxi, camino frente a una tienda de cds piratas o llevo el carro a alguna mecánica, la música que generalmente ahí suena me parece un karma por mis malas acciones o pensamientos, un castigo terrenal a mis oídos. ¿Se imaginan a OK Computer en esos sitios? Eso ocurrirá solo en el cielo.

Lo que no había asociado a mi entendimiento era que los abanderados de mi punición son los que se presentarán en Cuenca el 8 de mayo. Y me sigo preguntando ¿cómo una música de tan bajo nivel artístico gusta a gente de no creer?

Dirán que hay que respetar los gustos de los demás, de esta sociedad que mira “Mi Recinto” o “Las Muñecas de la Mafia”, que idolatra al impresentable de Armando Paredes y sus travesuras psicópatas. Tienen razón: es la música que nos merecemos y hay que tolerarla. Al igual que hay que respetar a aquellas personas que rechazan el rock o alguna de sus corrientes.

La tolerancia es una de las virtudes más difíciles de alcanzar. Y esta es una prueba para todos a los que no nos gusta Aventura.

domingo, octubre 25, 2009

Las perfomances de Cholango y 9 perros callejeros



Cuando el desfachatado viceministro de Cultura, Francisco Salazar, aburría a los asistentes a la inauguración de la Décima Bienal de Cuenca con un largo y desentonado informe de labores, irrumpió en el escenario del auditorio del Banco Central el artista Manuel Amaru Cholango. Portaba un cartel que decía: "el arte ha muerto y tu has matado el arte". Interrumpió al orador, increpó a las autoridades de la primera fila y empezó a devestirse.

Su provocación alcanzó los niveles deseados con la intervención de dos policías que trataron de retirarle al artista. Su resistencia con uñas y dientes, el apoyo con silbidos de parte de la audiencia y la intervención de René Cardoso, presidente de la Bienal, impidieron la detención. Volvió gimiendo y en calzonsillos se acostó en medio del proscenio. La perfomance había resultado perfecta para un tolerante y "open mind" público vinculado al arte y la cultura.

Me pregunto ¿qué hubiese sucedido si Cholango se mandaba ese mismo número en la elección de Reina de Cuenca? Estoy seguro que en sus paños menores hoy estaría tras las rejas acusado de escándalo público y quién sabe de qué otros delitos.

Pocas horas antes, en pleno centro de Cuenca un evento inusual llamaba la atención de los caminantes. Nueve perros callejeros descansaban en la esquina de Sucre y Benigno Malo, en los bajos de la notarías. ¿De dónde salieron? ¿Qué hacían ahí? ¿Otra perfomance provocadora de Amaru Cholango? O, simplemente, los canes acudían a una imperativa convocatoria de la naturaleza de una perra en celo.

(Fotos: El Tiempo, mía y de Jaime Marín)

martes, mayo 05, 2009

La noche en que los Doors sedujeron a Cuenca

A las 21h25 del jueves 30 de abril se apagaron las luces del coliseo “Jefferson Pérez”. Los gritos de cuatro mil gargantas distinguieron, entre las sombras, las figuras de los músicos del proyecto “Raiders On The Storm” que se ubicaron en sus lugares en el escenario. Casi dos horas después, y luego de un bis, éstos abandonaron con rapidez el local en una van, rumbo al hotel con el agotamiento y el bienestar de haber cumplido su misión.


Lo de los dos sobrevivientes de The Doors y sus camaradas, llega a la exaltación. Sus solos rockeros, sus improvisaciones bluseras, sus deseos de sorprender, agradar y mantener la empatía con el respetable, les revela lo que son: monumentales músicos. En ellos no hubo falsas poses de divos, distancias o displicencia. Más bien, un apetito permanente por cautivar y brindarse. Y eso es mucho más que suficiente viniendo de quienes tienen, desde hace rato, un espacio asegurado en el Olimpo de la música contemporánea.


Manzarek y Krieger hicieron el papel de viejos y juiciosos sabios; sus acompañantes, el de aprovechados discípulos y la masa, de sumisa e hipnotizada. El bueno de Ray enfrentó el frío y la altura con café y oxígeno; se puso un gorro de abuelito y levantó la pierna derecha sobre el teclado para tocar con el zapato deportivo parte de un solo de la legendaria “Light My Fire”. Inolvidable.


El diverso público cuencano, entre entumecidos cincuentañeros de cabeza blanca y bufanda, melenudos encuerados de negro y jean e inquietos veinteañeros en camiseta y zapatos converse, aplaudió y festejó cada frase de Scallions, Manzarek y Krieger entre canción y canción; se meneó y bailó “Roadhouse Blues”, “L.A. Woman”, “Break On Through” y otras, e hizo el coro cuando el ex cantante de Fuel lo promovió con sus manos. Mejor sintonía, imposible.


El flaco Jim Morrison asomó y le sellaron su pasaporte en Cuenca cuando una tela, que un fanático llevó, fue recogida y exhibida por los músicos en el escenario, confirmando que su visa no tiene fecha de caducidad. Solo faltó, y me parece extraño, la embrujante y alucinante “Raiders On The Storm”, que incluso le da nombre al grupo y a la gira. Cosas de ellos.


Ni el frío, ni la incómoda espera, ni la grosera humareda de cigarrillos y ni siquiera el deplorable e irreparable sonido que despide el coliseo, pudieron empañar lo que se vió, escuchó y sintió la noche del 30 de abril cuando el Rey Lagarto se contoneó por el barrio de El Batán. Y después de las 11 y 15 de la noche se fue a algún bar del centro histórico a beberse todos los canelazos.

domingo, diciembre 28, 2008

2008: El regreso de los héroes del rock

Este bisiesto 2008 fue marcado por varios acontecimientos musicales en el gran planeta y en nuestro pequeño mundo. Nada se detiene, todo fluye o se transforma. Y, por bien de todos, eso también sucedió en la música.

Más allá del trance Di$ney con sus nuevos arlequines adolescentes: Jonas Brothers, Hanna Montana o High School Musical; de la aireada vida privada de las Britney, Paris o Spice Girls, disco o gira en el intermedio; o, del inaguantable reguetón; el año musical se va con varios bemoles.

Metallica

Cuando Rick Rubin fue reclutado para producir el nuevo cd de Metallica les dijo a Hetfield, Hammet, Ulrich y Trujillo que debían retroceder a sus orígenes, a aquellos tiempos de rock de garaje, de largas y explosivas presentaciones en bares y de sentir el sudor y la furia de los estremecidos y apasionados fans. El resultado: Death Magnetic. La anécdota cuenta que suena mejor en Guitar Hero que en disco convencional. Se subraya el largometraje “The Day That Never Comes”, vídeo incluido, como una nueva pieza maestra del rock metálico.
Nuestra calificación: 8 sobre diez.

AC/DC

Al principio generaron dudas. Volver a los ocho años después de haber escuchado los olvidables Stiff Upper Lip y Ballbreaker marcó una gran interrogante. Luego se supo que el productor del nuevo disco sería Brendan O’Brien con lo cual subió la expectación. A finales de octubre, los oídos rockeros del planeta se llenaron de Black Ice de la banda proletaria del rock crudo: AC/DC. Quince cortes, que pudieron haber quedado en once o doce para rescatar la adrenalina que nos inyectaron los hermanos Young desde finales de los setentas. Una gira mundial con carteles de “sold out” (vendido todo) los espera en 2009. Y si bien Black Ice no es la segunda parte de Back In Black, se destacan cortes como Rock n’ Roll Train, War Machine o el que le da nombre al cd. Vuelve también el orgullo de llevar un sello con sus cuatro letras en nuestra alma y en el vidrio posterior de nuestro auto.
Calificación: 8 sobre diez.

Guns n’Roses

El más esperado regreso -15 años de un inacabable cuento- fue el de Guns n’ Roses. Chinese Democracy salió por fin a las estanterías en noviembre. Axl Rose, convertido en el Alfred Hitchcock de la música, develaba catorce canciones para la más variada degustación. Desde el rock puro hasta cortes industriales y tecnológicos. Para los aferrados a Use Your Ilussion el shock ha sido fuerte. Para la nueva generación de rockeros, la otrora llamada banda más peligrosa del mundo, son casi desconocidos y no han comprendido por qué tanta fanesca. El corte que le da nombre termina sugiriendo muy poco. Better rescata algo del estilo pero se pierde en los tecnicismos a tal punto que al principio le cuesta a uno darse cuenta que quien canta es Axl. En el disco hay de todo, menos la vital rebeldía.
Calificación: 5 sobre diez.

martes, septiembre 02, 2008

El odio por la razón

El esperado debut de Joffre Guerrón en la Liga Española tuvo como condimento amargo al racismo. Al empezar el segundo tiempo, un grupo de hinchas del Sporting Gijón le lanzaron epítetos como “mono” y “negro” a la nueva estrella del Getafe.


En España el asunto ha tomado vuelo por el tinte xenófobo que colorea esos insultos. Hace dos temporadas el camerunés del Barcelona español, Samuel Ethó, también fue victima de escarnios racistas de fanáticos intolerantes del equipo contrario. El delantero tomó una decisión nunca antes vista en un estadio. Se acercó al árbitro y le informó su malestar y que iba a abandonar el partido. Todos sus compañeros y rivales le siguieron en su camino a los camerinos para rogarle que no lo haga, que siga jugando.


En Cuenca, cualquier viernes por la noche en la que el equipo local juega un partido del campeonato ecuatoriano, de todos los costados del estadio salen mofas racistas contra los jugadores de color del equipo visitante.


Cuando el rival toma la pelota, el habitual coro “uh, uh, uh…” acompaña la jugada, bajo la sonrisa cómplice de los que no lo dicen. De ahí que comprendo porque Guerrón no reclamó en España.


Lo deplorable de la trama es que estas mismas humillaciones son escuchadas por los jugadores morenos del Deportivo Cuenca, que tienen que soportar esos ultrajes con forzosa impavidez.


Y cuando en la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, en alguna conversación se pregunta si alguien es racista, todos dicen: “¿Racista yo? ¡Qué va!”.

martes, julio 01, 2008

La emoción de los premios Tinta Tinto

Los estudiantes de Comunicación Social tienen su propia alfombra roja. Cada año, los del octavo y último ciclo organizan la entrega de los "Tinta Tinto", una especie de Pullitzer de la Escuela que premia a los mejores trabajos del año. Se otorgan reconocimientos a campañas comunicacionales, vídeos, audios, entre otros. Al acto acuden también los profesores; algunos de ellos hacen de jurados.

Este año fue un éxito en organización. La rapidez y el buen ambiente prevalecieron sobre la formalidad y la sobriedad. El manejo técnico estuvo impecable. Hubo momentos emotivos como el recuerdo a Patricio Sagbay, el compañero muerto hace un año en un accidente de tránsito o la larga despedida audiovisual de los casi egresados.

Se va un grupo muy unido. La parte final del acto fue la exposición de la colección de imágenes de sus mil y un reuniones con el fondo de Photograph de Nickelback. Camaradas y hermanos para toda la vida. Préparate mundo porque allá van los nuevos periodistas, publicistas y relacionadores públicos de la Universidad del Azuay.

Vendrá septiembre. Ellos ya no estarán de nuevo en las aulas, los patios y pasillos. A cambio, una nueva generación de asustados, inquietos y soñadores dieciochoañeros irrumpirá por esos mismos sitios. Es la inmutable lógica de la ley de la vida.

domingo, mayo 18, 2008

Cuídate de la cuencana

En "Qué Tan Lejos", Tania Hermida, cuencana radicada en Quito, previno al resto del mundo de lo que los nacidos en la capital azuaya somos capaces cuando el personaje del niño chiclero lanzó aquella frase: "Cuídate de los cuencanos".

La advertencia, da la paradoja, recae sobre la misma cineasta cuando propone un debate sobre los símbolos patrios y provoca un vendaval de reacciones. Los que se "dieron lija" fueron los caricaturistas y el diseñador gráfico de Ecuavisa.

Gracias a Tania Hermida, los ecuatorianos andarán más precavidos de los morlacos, en especial de aquellos de las mentes lúcidas y los corazones ardientes que, desde las efímeras mieles del poder, lanzan tan "brillantes" ideas. Con tanta pantalla, la asambleísta tiene el camino libre para lanzarse a cualquier dignidad en las próximas elecciones de lo peor del año. ¡Qué tan lejos llegó la decepción por su gestión!

Mientras nos entretienen con estos juegos pirotécnicos, la inflación va a los dos dígitos y temas claves como seguridad, educación y salud todavía no son tratados por el pleno de la Asamblea. El circo ya es de todos.

Las viñetas que a continuación publicamos no son todas. Hay más. Pertenecen a los diarios El Comercio, El Mercurio, El Universo y Expreso. También hay una a colores que circula por los correos electrónicos.





domingo, abril 20, 2008

La pirotecnia musical de Maná en Cuenca (videos)


A las 8 y 35 de la noche de este sábado 19 de abril de 2008, más de veinte mil impacientes asistentes al estadio cuencano recibieron con aliento el impetuoso arranque del concierto de Maná con “Déjame Entrar”.


Como intro presentaron un video en el que un grupo de hombres salta una muralla que explota en pedazos. Y así fue el recital. Lleno de efectos tecnológicos bien equilibrados que hasta pudieron caer en el hartazgo para algunos ortodoxos que solo buscan lo musical.


Si a Maná lo venimos escuchando desde hace 16 años, este era el momento para saldar el compromiso de verlos en vivo. Y la verdad que valió la pena. Un espectáculo sin egoísmos. Ni de ellos, ni de los organizadores.


Del repertorio de Maná no se puede hablar más de lo que ya todos conocen. Sus éxitos caen en la clonación de las formas con toques de colágeno, especialmente los movidos que suenan machacones. Su mensaje de revolucionarios salvadores del planeta puede llegar a cierto escepticismo para otros.


Si bien faltaron sus primeros hits y su último –el cover de “Si No Te Hubieras Ido”-, sus dos horas y quince minutos de espectáculo dejaron satisfechos a todos. Destaca la voz de Fher, toda una marca registrada. La guitarra de Sergio es fina, sin llegar a niveles de virtuosismo. El carismático baterista Alex supo ganarse al público con un largo y digno solo de percusión que recuerda a esas antológicas performances de Neal Peart en Rush.


El buen “timing”, o la administración de tiempos del recital, dejó a todos satisfechos, sin caer en el aburrimiento que pudiese provocar el solo hecho de tocar una tras otra sus canciones. Ahí, apareció la tecnología para imponerse y enseñorearse, por si acaso asomaba algún bostezo.


El sonido basado en enormes torres de 14 metros de altura llegó a todos los rincones con claridad y sin ensordecer a nadie. Destacaron los poderosos bajos que hicieron temblar las cajas torácicas. El griterío de los asistentes y los ecos de la música que salían de los arreglos lineales –line array- llegaron a escucharse hasta el barrio de Bellavista, al otro lado de la ciudad.


Las pantallas gigantes de leds transmitieron los primeros planos de los músicos y los videos de apoyo para cada canción. Impecables.


Los efectos fueron lo mejor de la velada. La batería de Alex giraba, subía y bajaba del escenario. Las llamaradas de fuego que salían de la parte más alta de las torres recordaban los conciertos de Kiss. La lluvia artificial para el tema “No Ha Parado De Llover” coincidió con una precipitación que obligó a los que estábamos en la cancha a cubrirnos.


El cierre de un espectáculo de este nivel no podía ser sino con un despliegue de juegos pirotécnicos sobre el cielo cuencano, y con el acertado fondo del himno “All You Need Is Love” de Lennon como para poner a soñar a cualquiera, mientras los músicos de abrazaron y agradecieron con una larga venia colectiva.


Solo quedaba la lenta, fastidiosa e irremediable salida, cerca de las once de la noche por las estrechas puertas del estadio que me trajo a la mente la imagen de los niños cayendo en la máquina de embutidos del vídeo “Another Brick In The Wall”.


Entonces volvimos a nuestra triste realidad de tercer mundo después de asistir a un concierto de primer mundo: la atávica incultura de algunos, la vergonzosa ebriedad de otros y un mar de desperdicios por todas partes.


Al final, el entretenimiento musical de esta noche de abril fue el mejor de los que se han presentado hasta ahora en Cuenca. Y eso ya es decir bastante.

miércoles, febrero 06, 2008

Zombis carnavaleros

En estos meses, tres películas demuestran que Hollywood sigue apostando por argumentos predecibles sobre un descabellado mundo desolado, en el que queda un puñado de valientes frente a una plaga de millones de voraces muertos vivientes.

El final es siempre el mismo: la raza humana vencerá y, luego de dos cautivas horas en una sala oscura o en el cuarto de una casa, consumiendo bocadillos y bebidas súper endulzadas o edulcoradas, se cierra el círculo de entretenimiento y márquetin.

En “Soy Leyenda”, Will Smith deambula con una perra pastora alemana por una desolada Nueva York. Los zombis asoman apenas cae la noche. Son rápidos y algo inteligentes. En “28 semanas”, o la segunda parte de “28 días”, el escenario es Londres y los mutantes atacan a toda hora aunque son un poco más bobos que los anteriores. En “Resident Evil: Exterminio”, la sexy heroína Mila Jovovich se deshace de todo tipo de monstruos, desde muertos vivientes hasta enormes mutantes.

Nuestro juego de carnaval se parece a los argumentos de estas películas. En una casa todos están disfrutando una reunión familiar. De pronto se propaga el virus cuando un inocente jarro con agua, cual cuchillo helado, cae sobre la espalda de la primera víctima (o zombi). El desquite es el leit motiv para mojar (o contaminar) al prójimo. Con dos empapados (muertos vivientes) y los demás secos, el juego (la contaminación) se desencadena.

Los secos (seres humanos) tratan de mantenerse así. Corren por todos lados buscando esconderse de los carnavaleros (zombis). Unos se encierran en los cuartos o en los baños. Otros, en los vehículos; mientras los que quedaron afuera serán las víctimas del ataque con agua, maicena, dulce de higos y otras especies.

Los gritos histéricos se mezclan con las risas burlonas y luego del ataque, la víctima se transforma, como en las películas, en victimaria uniéndose a la masa de momias empapadas.

Los contaminados golpean las puertas para pillar a más inmolados que pasarán largas horas de encierro hasta que caiga la noche –al revés de “Soy Leyenda”-, momento en el que los zombis por obra de la vacuna del agotamiento y el frío, regresan a su estado de sensatez, lucidez y sensibilidad.

Y entonces, los sobrevivientes saldrán de sus guaridas para enterarse de las peripecias que sucedieron afuera, pensando que quizás el próximo año se sumen a la legión de felices zombis carnavaleros.

domingo, diciembre 30, 2007

Diez canciones sufridoras

Viven escondidas e impregnadas en lo más profundo de nuestro cerebro. Algunas resurgen por temporadas para perseguirnos como fantasmas.

Nacieron como declaraciones depresivas o trágicas de la vida contadas en tres o cuatro minutos y que obligaban a escucharlas junto a una caja de kleenex.

Con el paso del tiempo y por el machacamiento en la radio, hoy pueden provocar sensaciones diferentes de las que sus creadores pretendieron.

A la hora de sufrir (o reír), la siguiente es una lista de diez canciones escogidas después de investigar y, sobre todo, de escucharlas desde nuestra niñez:

1) Mamá dónde están los juguetes (Villancico de Los Niños Cantores de Navidad).
Empieza a sonar en noviembre y nos acompaña hasta fines de diciembre. Cuando la escuché por primera vez me agobió. Después de oírla, seguro que hasta el duro y egoísta de Scrooge no hubiese necesitado de ningún fantasma para abrir su corazón. No solo es el villancico más depre de todos, también han salido bromas del mismo, como aquella que cuenta que cuando Hugo Chávez tenía cinco años preguntó a su madre "Mamá... ¿dónde están los juguetes?"; a lo que ella le respondió: "¿Por qué no te callas?".

2) Cuestión de piel (Balada de Ismael). Un recitado al desamor, que no fuera nada del otro mundo a no ser por el desesperante, desproporcionado y –sobre todo- insufrible llanto de una mujer que asoma en el tercio final de la canción. La chica se manda una auténtica elegía al hipo que provoca que el pobre de Ismael pida perdón y ponga la reversa. Al final, la relación de la pareja queda como empezó la canción: en la indiferente rutina, lo cual constituye la auténtica tragedia del cuento cantado, perdón, llorado.

3) Canción para una esposa triste (Balada de Manuela Torres).
También es cantada por el grupo chileno Los Galos. Con un título así sobran mayores explicaciones para explicar un adulterio. Sin embargo, la desconsolada termina rayando en sumisa candidez al preguntarle al infiel marido: “¿Cómo es ella? ¿Es linda, es buena, te quiere mucho? No, no digas nada, es mejor así y duele menos. Cuídate, abrígate al salir porque hace frio…”. Me gustaría conocer qué opinión tienen de esta canción las defensoras de género porque en la versión de Los Galos el esposo se despide para siempre olvidándose del derecho a la alimentación de sus hijos.

4) Lágrimas de una madre (Balada de Los Galos). Llega en mayo para martirizar a las mamás. Es la historia de un hijo que dice que nunca más volverá. Su inicio no puede ser más patético: “Madre prepara mis cosas, porque tengo que partir a buscar nuevas fortunas, aunque me cueste salir, solo te pido no olvides de darme tu bendición…” ¿Habrá alguna madre que se lo crea?

5) Está dormida (Balada de Yaco Monti).
El argentino ha sido uno de los más trágicos y desesperados frente al micrófono. Por algo lo llamaban "El llorón del Plata". Su particular manera de cantar hace pensar que hace rato debió haberse cortado las venas. En este melodrama de tres minutos y pico se resiste a aceptar la muerte de su amada: “No me digan nada. Es mentira. Es mentira. ¿No la ven que está dormida? Pobrecita mi amor, está dormida”.

6) La dicha que me fue negada (Balada de Leonardo Favio).
¿No habrá peor fatalidad que la mujer que amas se case con tu mejor amigo? Favio no solo la canta, también la dramatiza, hasta con las voces del cura. “Allá junto al altar la espera mi amigo, mi querido amigo, mi amigo del alma, yo debo fingir que estoy alegre en homenaje a él. ¡Cuánto la amé Dios mío! ¡Y qué hermosa está esta noche, qué hermosa!”. Ni siquiera la promesa de que el primer hijo llevará el nombre del sufrido, apacigua el peso de semejante cruz.

7) Hijo de madre soltera (Balada de Manolo Galván).
Bajo este nombre se vendió en Ecuador el disco del español. El verdadero título es “Hijo de ramera”. Debe haberles sonado muy duro en los años setentas a los fabricantes del vinil (Fadisa). Es otro canto dramatizado, cuyo rótulo lo explica todo. De por medio está una violación y “Pedro, el hijo del alcalde” como el villano al que el niño ofendido promete escupirle en la cara. ¡Epa!


8)
El último beso (Bolero de Alci Acosta).
Otra historia funesta que termina con la muerte de la mujer amada. Lo grave es que en la voz del colombiano no suena a lamento, sino a bohemia aguardientosa. Un accidente de tránsito cuyo responsable canta con total desparpajo “Íbamos los dos al amanecer, obscurecía y no podía ver. Yo manejaba. Iba a más de cien… ¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué el Señor me la quitó?”. Y después nos quejamos de los buseros.

9) Ese Hombre (Balada de Pimpinela con Dyango).
El triángulo amoroso, a la insoportable manera de los hermanos Galán tiene como invitado de honor a Dyango (aunque hubiese sido mejor que le inviten a Leonardo Favio para que esta sea la continuación de "La dicha que me fue negada"). El español se encarga de ocupar el papel del amigo del marido que acaba siendo el amante de su esposa: “Ese hombre no quiso hacerte daño, no le guardes rencor, compréndelo. No lo dudes, es tu amigo y te quiere. Porque ese hombre, ese hombre soy yo”. Lástima que la canción termina ahí sin una respuesta del cornudo Joaquín.

10)Payaso (Bolero de Javier Solís).
La tristeza por el rompimiento de una relación de pareja es un lugar común en la música. Sin embargo, esta canción es tragicómica porque en medio de los lamentos, el mexicano se manda una sonora carcajada después de decir:
"En la pista fatal de mi destino, una mala mujer cruzó el camino. Soy comparsa que juego con mi vida, pero siento que mi alma está perdida". Medio masoquista, don Javier.

martes, noviembre 20, 2007

Ídolo con pies de barro y justicia con pies de plomo

Se dice que las canciones reflejan el estilo de quien las canta. “Rompe” y “Machucando” son dos de los temas más conocidos del puertorriqueño Daddy Yankee, estrella del insufrible reguetón que pasó por Cuenca, con más pena que gloria, la noche del pasado viernes 16 de noviembre.

El cantante con su comparsa de gorilas con enormes medallones molieron a trompadas y patadas a una pareja de guayaquileños, huéspedes del Hotel Oro Verde y, por desgracia, vecinos de cuarto de la tropa de antropoides.

La paliza es carne fresca para los programas de farándula que les representará no menos de una semana de alimento para su soberano: el rating. Por eso no cabe en este blog convertirnos en aves de esa rapiña informativa.

Lo que si nos interesa y nos preocupa es conocer las respuestas de varios por qués relacionados con la impunidad en la que quedó esta fechoría evidente. La conocida y popular frase de “tirarse la pelotita” parece ser la que calza en algunas de las autoridades que no tuvieron la entereza de actuar y encerrar en el calabozo a la bestia boricua y su manada.

Según la señora Cynthia González de Adum, una de las ofendidas junto a su esposo, el deportista Daniel Adum, la golpiza fue un delito flagrante observado, a través de un vidrio, por un grupo de policías que no intervinieron.

Las interrogantes que quedan de este nuevo caso de abuso de poder e impunidad son:

¿Por qué no actuó la policía enseguida y por lo menos sentó un expediente, apenas ocurrida la agresión; y, más bien ayudó a salir del hotel al artista y su séquito hacia el estadio?

¿Sea delito o sea contravención, no ameritaba por parte de la policía detener a los protagonistas del escándalo y recluirlos en el Centro de Detención Provisional (CDP) como ocurre todos los días, en casos similares o cuando se hacen batidas?

¿Por qué el agente fiscal, Dr. Alfredo Serrano, se demoró más de treinta y seis horas en remitir el expediente al intendente de policía Dr. Juan Peralta, cuando ya era tarde para su captura y en momentos en que Daddy Yankee abandonaba el país?

¿Quién intimidó y amenazó por celular al intendente de policía del Azuay si éste tomaba acciones contra los agresores?

Se puede decir que el reguetón es una expresión musical nacida del bajo mundo de las grandes ciudades y que su compás repetitivo augura una pronta saturación y definitivo adios. En sus letras se refleja también la violencia como estilo de vida. “Rompe, rompe, rompe, rompe…” repite el insoportable estribillo de una de las repelentes canciones de este nuevo ídolo con pies de barro. Y romperle el cuerpo fue lo que precisamente le hicieron a quien osó solicitarles con cortesía que no hagan bulla.

Al final, la justicia volvió a actuar con pies de plomo, enredándose en pretextos legalistas que solo propiciaron el indispensable tiempo para que el patán actúe en Guayaquil y abandone el país como si no hubiese pasado nada.

martes, octubre 30, 2007

Entre el mago Cerati y Sofía Caiché


El gusto que ahora nos queda a quienes, seres privilegiados, asistimos al concierto de Soda Stereo, se saborea con mejor deleite cuando, pasadas las horas y el estado de éxtasis, brotan los recuerdos de la peregrinación al manso Guayas.

Memorias registradas en los saltarines videos capturados por celulares, hoy circulan en el planeta You Tube. Emocionados comentarios llenan de generosos adjetivos los blogs. Todas las historias y anécdotas se cuentan al pobre que no pudo ir. Son los ecos del estupendo concierto de Soda Stereo en Guayaquil.


Un Cerati prodigioso, entregado y comunicativo con la gente, se puso el disfraz de mago. Sacó de su galera conejos y palomas y con su varita mágica de seis cuerdas hipnotizó a todos, bajo la noche bañada por la luna llena. En los intervalos, entre canción y canción, se le notaba algo enojado con los responsables de las fallas audiovisuales. Y al arrancar cada tema, siempre hubo amables palabras introductorias que tuvieron el eco cómplice de sus hinchas.

Ahí, arriba en el ruedo, el virtuoso sacó talento y aplomo para hacernos olvidar de los contratiempos. Su inicial saludo rabioso "!Guayaquil carajo¡" quedará impreso para siempre en la memoria del colectivo rockero ecuatoriano. Esa catarsis, esa limpia, ese borra y vamos de la frase marcó el destino de la velada que se venía degradando por la demora de más de una hora.


Por otra parte, pasados los primeros días del gran evento musical del año en Ecuador, nos damos cuenta que nuestra televisión sigue sin estar en nada. Esperar que sus programas de farándula publiquen un reportaje con un mínimo de decencia acerca del concierto de Soda Stereo era más difícil que pedir a Paloma Fiuzza que se haga entender, aunque para algunos ese detalle no cuenta.

El programa "Vamos con todo" de RTS, del lunes 29 de octubre, empezó con tomas de hace 20 años de los Soda mezcladas con las vacías y "emocionadas" opiniones de los "famosos" miembros de la farándula guayaca al término del espectáculo. Oxigenadas y siliconadas bailarinas del más cursi reguetón se declaraban ante las cámaras que su sueño de ver a los rockeros argentinos se había vuelto real. Comentaristas deportivos decían haberse quedado afónicos de tanto cantar. La noticia del día no fue el concierto. Fue lo que opinaron de éste los figurones, aquellos que siempre están donde van las cámaras.

La segunda noticia del programa del canal oficial de Soda fue más patética: "Sofía Caiché fue al concierto con sus amigos". Lo primero que a uno le viene a la mente es preguntarse ¿quién diablos es esta Sofía Caiché? En la entrevista, la citada habla de su vida, de su pareja, de su profesión, pero nada del concierto. Me entero que es una de las pobres mujeres que cumple el denigrante papel de la montubia pechugona en el cuestionado programa "Mi Recinto". Y entonces me digo "y a mi qué me importa que Sofía Caiche se haya ido al estadio?".

En la sección de Black Box, cuyos tickets costaron la grosería de 300 dólares, se podían distinguir a todos estos tristes ciudadanos que viven del "qué dirán hoy de mi los medios". Lo de Soda fue un evento más para exponerse ante el degradante y trivializado periodismo de farándula. Es casi seguro que no entendieron qué pasaba cuando al final de la canción "Nada Personal", Cerati dejó picando un "gracias..." que fue respondido "...totales" por todo el estadio. Tampoco importaba si apenas conocían partes de una sola canción de las 28 que interpretaron y que para ellos se llama "Ella durmió...".

¿Qué distancia hay entre el mago Cerati y Sofía Caiché? Obvio: un millòn de años luz.

jueves, octubre 25, 2007

Cuestión de clase

El parqueadero vehicular del Mall del Río en una tarde de domingo es una especie de termómetro de la cultura de los cuencanos. Centenares de vehículos llenan los amplios espacios existentes. Mientras unos carros buscan sitio, otros tantos los desocupan.

En ese entra y sale se producen, a cada momento, disputas entre los automovilistas por ganar un hueco en el asfalto. Lo “mala gente” brota en algunos conductores; la viveza latina emerge en otros; o, simplemente, la ordinariez endémica de otros tantos chocan con la urbanidad de algunos ciudadanos, pocos por desgracia.

De nada vale esperar con paciencia que un automóvil deje libre un espacio porque, repentinamente, asoma impetuoso otro conductor y se apodera del sitio. Quien aguardaba se queda desconcertado y, por más que reclame al malcriado no habrá cambio de actitud y, hasta es posible, que reaccione agresivamente.

La primitiva respuesta que alcanza a decir el maleducado a quien le demanda una explicación suele ser “porque me da la gana”. Otros atrevidos más violentos se bajan del carro con el ánimo de agredir física y verbalmente al afectado por su grosería. El macho insolente y bruto emerge y hasta termina propinándole golpes a quien se atrevió a reclamarle por su indelicadeza.

Es que así es nuestra sociedad inculta y violenta. ¿Cómo hacerles entender a los incultos y groseros si nunca aprendieron en sus casas o en la escuela? ¿Será por eso que en el exterior nos ven tan mal a los ecuatorianos? De mi parte, seguiré esquivando aquellos sitios masivos donde la descortesía y la ignorancia imperan.

Cuestión de clase cultural, ciertamente.

domingo, octubre 21, 2007

Estéfani, nacida para ser reina

La presencia de una reina ayuda a abrir puertas para la ayuda social. Su belleza física, como adorno, realza los actos oficiales y formales de una ciudad. En los periódicos no puede faltar la foto de ella abrazando a los ancianos y entregando fundas de caramelos en navidad. Son las típicas postales que llenarán las hojas de su álbum de fotos y cuando, pasados los años, recuerde aquel día en que, con una sonrisa, maquillaba su enorme temor a hablar en público para ganar el concurso de la belleza.

El miedo escénico se apodera de uno cuando está frente al público y, por más experiencia que se haya acumulado en aquello de hablar en público, los nervios terminan haciéndonos una zancadilla que, a manera de lapsus, olvidos increíbles o meteduras de pata, lo arruinan todo.

En todo torneo en el que se precia la belleza femenina llega el momento de la verdad: el de responder una pregunta. Las candidatas saben que, luego de esa prueba de fuego, el jurado marcará las diferencias necesarias que definirán a la ganadora.

En la elección de la Reina de Cuenca 2007 el pasado viernes en el incómodo y sofocante Centro de Convenciones del Mall del Río, ese punto de ruptura se marcó tras la ronda de preguntas y respuestas a las candidatas. Antes de aquello, se pudo juzgar su belleza física, su paso por la pasarela o sus atuendos.

Tras ese primer paso, de las ocho cuencanas que mejor desfilaron, Estéfani Chalco Salgado, Estefanía Lloret Delgado y Salomé Vélez Serrano fueron las que mejor impresión causaron.

En una gala transmitida por ETV Telerama, el manejo de tiempos del evento fue ágil y preciso. No hubo momentos de cansancio. Los videos trasmitidos fueron muy bien producidos. Los artistas, los presentadores, el escenario, los juegos de luces y las pantallas cumplieron sin llegar a cansar en ningún momento. Una transmisión impecable.

De todas las respuestas que he escuchado en los torneos de belleza -desde las que vienen con respuesta preparada con anticipación para las inocentes morlaquitas hasta las planteadas a las candidatas a Miss Universo-, la que respondió Estéfani ha sido una de las más brillantes, coherentes, y sinceras. Bastó eso para marcar la diferencia -y qué diferencia- con las demás participantes, según nos confirmó luego el periodista José Toledo quien fue miembro del jurado.

Luego de recibir la corona de la soberana saliente Victoria Jérviz, pude entrevistar a la nueva reina de la ciudad. Fue un diálogo en medio del bullicio y que sirvió para comprobar que estamos frente a una soberana muy bien preparada y que tiene bien definidos sus objetivos de trabajo social. Parecía que entrevistábamos a una persona de una vasta experiencia como un ministro de estado.

Estéfani habla cuatro idiomas (inglés, francés, mandarín y español). Ha trabajado en obras de voluntariado social que la han llevado a Bélgica como nuestra representante. De su padre, el Dr. José Chalco Quezada, ha heredado el amor por la música: toca piano con soltura y ha ganado varios concursos musicales. Estudia en el segundo año de la Escuela de estudios Internacionales de la Universidad del Azuay.

Con estos antecedentes, auguramos que Cuenca tendrá una reina que dejará, luego de doce meses, una huella de buenos recuerdos y ejecutorias. Con toda la vida por delante, Estéfani Chalco, a sus 19, es una feliz realidad de lo que las nuevas generaciones pueden hacer por cambiar las viejas estructuras y mejorar nuestro mundo.

(Fotos tomadas de diario El Mercurio)