Detrás de sus lentes y su menuda figura, Marcelo Rivera da la impresión de tratarse de un aprovechado estudiante universitario.
Pero una cosa es la imagen externa y otra la interior, la auténtica. Rivera no encaja en el tipo del dirigente garrotero atala y bronquista. Todo lo contrario. Su prontuario está enriquecido por actos de violencia notorios (agresión a León Roldós en la Univiersidad Central, apaleamiento a Oswaldo Flores y ataque al rector de la Universidad Edgar Samaniego).
Hoy, en la cárcel a la espera de la sentencia, sus coidearios de la FEUE guayaquileña acaban de asumir el papel del fiscal más desalmado con el acusado. Lanzar una bomba incendiaria a un policía indefenso -sí, porque estaba manejando una moto-. Verlo con ojos de horror arder como un bonzo, constituye una razón más poderosa aún para que al dirigente le caiga todo el peso de la ley, sin atenuantes.
La siguiente es una noticia de esas que nos reconcilian con la vida. Una historia preciosa.
Gracias a `Turco´, los bomberos de Valladolid rescataron a Redjeson Hausteen Claude, de dos años. El pequeño haitiano llevaba dos días bajo los escombros.
Abandonado por su dueño en Tarifa, este labrador estaba al borde de la muerte cuando fue recogido por unos militares. En unos meses pasó de ser un vagabundo a convertirse en el orgullo de un cuerpo de bomberos. Acaba de regresar de Haití, graduado tras salvar 18 vidas.
`Turco´ es un perro andaluz y su historia comienza, como la película de Dalí y Buñuel, con una navaja bien afilada.
En su caso, el tajo fue en el cuello. Sus dueños le extrajeron así el microchip, una práctica muy habitual entre los propietarios de los 150.000 perros que se abandonan en España cada año, tantos como víctimas humanas en el terremoto de Haití. Sin chip, no hay denuncia. El animal pierde su identidad y, casi siempre, perderá la vida. `Turco´, un labrador jovencito, quizá un regalo de Reyes, vagabundeó no se sabe cuánto tiempo por las afueras de Tarifa, en pleno verano de 2008, y acabó en un campo de maniobras. Lo recogieron unos militares que hacían ejercicios de tiro, muerto de sed, hecho un saco de huesos, lleno de pulgas y parásitos. Y con un pedruscazo en el hocico que todavía supuraba, cortesía de otro `amante´ de los animales. Turco estaba tan traumatizado que olvidó cómo se ladraba, como un niño que enmudece por los malos tratos. Un año después de su odisea, el perro seguía sin poder articular un guau.
Así fue como Turco se cruzó en la vida de Cristina Plaza Jorge, una soldado profesional de 22 años, vallisoletana, destinada en Ceuta. «Me llamaron los compañeros que lo habían rescatado. Sabían que me estaba costando adaptarme, que me sentía sola y le había dicho a todo el mundo que quería un perro. Me mandaron una foto por el móvil. Parecía pequeñito, aunque resultó ser un grandullón. Y estaba flaquísimo. Me enamoré. Crucé el Estrecho en el ferry, me fui a ver al veterinario de Algeciras donde lo habían dejado y me lo llevé a casa.»
`Turco´ se recuperó de sus heridas gracias a los mimos de Cristina. Y recobró la alegría, pues la nobleza nunca la perdió. «Es el perro más juguetón del mundo. Incansable. Lo que más le gusta es correr por la playa. Le puedes tirar un palito cien veces, que cien veces irá a por él y te lo traerá.» Vivieron juntos ocho meses felices. Ganó peso, aunque seguía sin ladrar. Una mañana cayó una tromba de agua: 160 litros por metro cuadrado. Y la casa de alquiler de Cristina, una planta baja, se inundó de tal modo que era inhabitable. «Rezumaba tanta humedad que tuve que volver al cuartel. Como allí no podía tenerlo, lo llevé a casa de mi madre en Castronuevo de Esgueva, un pueblo de Valladolid.» Allí, Turco conoció la nieve. Pero el destino le tenía reservada una nueva sorpresa. El perro rescatado de la muerte por unos soldados de buen corazón iba a tener ocasión de demostrar su generosidad y devolver el favor. Con creces.
El sobrino de una vecina, bombero del grupo de especialistas en rescates de la Junta de Castilla y León, lo vio corretear por el pueblo e intuyó enseguida que aquel chucho alegre, vivísimo, que lo olfateaba todo con la curiosidad de un detective, sin despistarse jamás, tenía madera de héroe. Pidió permiso a Cristina para hacerle una prueba. «Ya tenían a `Dopy´, un golden retriever, pero siempre andan buscando nuevos perros. No es nada fácil encontrar candidatos que superen las pruebas. Yo les dije que de acuerdo. Me costó lo mío, porque lo quiero muchísimo, pero me convenció mi madre.» Su argumento era incontestable y resultaría profético: «Imagínate, Cristina, que algún día `Turco´ salva una vida».
Cristina les puso a los bomberos tres condiciones antes de donarles a `Turco´: que no le cambiasen el nombre, que le dejasen verlo cada vez que fuera a Valladolid y que, si el perro no superaba las pruebas, se lo devolviesen. Y los avisó, además, del gran inconveniente: no ladraba. ¿Cómo se las arreglaría para alertarlos si encontraba un superviviente entre los escombros? A los quince días la llamaron por teléfono. «Tu perro ya ladra y está hecho una máquina. Cuando salimos a correr, se viene con nosotros. Y luego se va a correr con el siguiente turno. Nunca tiene bastante.» Comenzó entonces el durísimo entrenamiento de un rescatador canino en edificios y estructuras colapsadas.
Eugenio, su adiestrador del parque de bomberos de Tordesillas, enseñó a `Turco´ el oficio. Moverse en las mil trampas de un derrumbamiento, adentrarse en la oscuridad por huecos inverosímiles, pues no basta con detectar un olor y ponerse a ladrar, un buen perro de rescate intentará seguir profundizando y encontrar un camino hasta llegar lo más cerca posible de la víctima sepultada. No son perros a los que se entregue la prenda de una persona y les sigan la pista. Distinguen el olor genérico de los humanos y son capaces de diferenciar si se trata de una persona viva o muerta. Y de discriminar entre los olores de las personas enterradas y los de las que están en superficie. Es una gran responsabilidad, porque cuando los perros terminan su trabajo y la zona se declara limpia, empieza el de las máquinas de desescombro. Deben compenetrarse con su binomio humano hasta formar un equipo eficaz. Su premio: una caricia, una golosina, un palito que mordisquear.
Completado su entrenamiento, llegó la prueba de fuego. `Turco´ y `Dopy´ volaron a Haití con un equipo de siete bomberos de los parques de Valladolid, Tordesillas y Palencia, con Francisco Rivas como jefe de expedición. Y demostraron lo que valen. Fueron nueve días de trabajo tan intensos como atroces, trabajando 16 horas diarias en condiciones inimaginables, entre réplicas del terremoto y actos de pillaje o de mera supervivencia. Participaron en 18 rescates. Cuando hay 150.000 muertos sobre el terreno, hablar de 18 finales felices es como aferrarse a un clavo ardiendo. Hasta los perros se deprimen ante la enormidad de la tragedia. Pero cada vida humana cuenta. Por eso mismo, Francisco Rivas no podrá olvidar nunca a la adolescente que tuvieron que dejar en un edificio cuando apenas faltaba media hora para desenterrarla porque los escoltas de la ONU, temerosos de verse envueltos en un tiroteo cercano, les ordenaron abandonar el salvamento y salir de allí por piernas.
Pero tampoco nadie podrá olvidar el rescate del niño Redjeson Hausteen Claude, de dos años. Un milagro que dio la vuelta al mundo. El pequeño estaba entre los escombros de la vivienda familiar, abrazado a su abuelo muerto. Cuando el bombero Óscar Vega lo sacó en brazos, la familia lo rodeó y empezó a bailar alrededor, entre gritos de alegría. «Cuando lo vi por televisión, me puse a llorar y no podía parar. ¡Ése es mi `Turco´! Es lo más grande que me ha pasado en la vida», recuerda Cristina. Turco ya está de vuelta en España, mordisqueando palitos, su gran afición, jugando con `Dopy´, su compañero de fatigas. Y entrenándose diariamente para seguir salvando vidas como si tal cosa.
La candidata a Miss Panamá pasa la vergüenza de su vida. Bajo su lógica, si Confucio inventó la confusión, Platón inventó el plato, Parménides el queso parmesano, Kant el cántaro, Schopenhauer el shopping o Pitágoras el pito. Y si le preguntan quién fue Sócrates, quizás diga que fue ese barbado futbolista brasileño del Mundial 82.
Y acá entre nosotros, según la Miss en cuestión, ¿será acaso que Lucio inventó la lucidez?
El coro de la canción "My Hero" de Foo Fighters dice: "Ahí va mi héroe. Mírenle como va. El es muy sencillo." Fue lo primero que me vino a la mente cuando leí la noticia de Chéster, el perro que rescató de unos matorrales a un recièn nacido el pasado jueves 12 de febrero en el sector del Tablón, perteneciente a Los Trigales Altos en Cuenca.
Según la nota del diario La Tarde, Chéster es una mascota muy amigable y ahora, más que nunca va a ser más apreciado por su amo Marco Sánchez.
En cuanto al bebé, después de la atención que recibe en la sala de Pediatría del Hospital Vicente Corral Moscoso será trasladado al Orfelinato Tadeo Torres a la espera de otro héroe o heroína que le den una vida digna.
La nota publicada por diario El Tiempo dice:
Gran admiración y muestras de afecto se ganó el perro llamado Chester que rescató a un recién nacido en medio de matorrales, donde había sido abandonado por su progenitora.
La enfermera Angélica Fernández atiende al infante que duerme en una termocuna del Hospital Regional.
El infante fue rescatado entre los matorrales por un perro, que luego le arrastró hasta un lugar visible
El hecho ocurrió ayer, a las 07:30 en la comunidad El Tablón, perteneciente al barrio Trigales Altos.
Los socorristas del Cuerpo de Bomberos que acudieron al auxilio, relataron que un perro encontró al bebé abandonado entre matorrales, que circundan los tanques de agua potable del sector, y desde allí le arrastró varios metros hasta un lugar visible, en donde pudo ser observado por el dueño del animal, quien inmediatamente llamó a la central de emergencias 911 para pedir ayuda.
Los rescatistas dijeron que encontraron al bebé que sollozaba débilmente y tiritaba por el intenso frío de la mañana. Se presume que la criatura fue abandonada a poco tiempo de haber nacido, porque aún tenía el cordón umbilical que se encontraba envuelto en su frágil cuerpo.
La noticia de que un perro salvó al niño de la muerte corrió rápidamente por la comunidad, en pocos minutos varias personas se congregaron en el sitio donde fue encontrada la inocente criatura, para comentar lo sucedido.
La mayoría de gente reaccionó indignada y se refirió en duros términos contra la actitud de la desnaturalizada madre, por haberle abandonado en un sitio alejado, que si no hubiera sido por la acción del perro habría muerto.
También hubo personas que trataban de explicar la decisión de la progenitora, reflexionado sobre las circunstancias que enfrentaba, algunos comentaban sobre la posibilidad de que fue abandonada por su pareja, o echada de la casa por la familia que no aceptó su situación.
Pero todos coincidían en resaltar la acción del perro, incluso llegaron a decir que se trataba de un héroe que evitó la muerte del bebé.
Futuro incierto del bebé
En las salas de pediatría del hospital Vicente Corral Moscoso los recién nacidos comparten la cama con sus madres, se alimentan de sus pechos y sus nombres están escritos con letras de colores. La sala No.7 asignada para el bebé rescatado por Chester es diferente. Está ocupada solo por él. El calor de su madre es sustituido por una termocuna. Se alimenta a través de una sonda atada a un suero. Su nombre registrado como N.N. está escrito en una tira de esparadrapo. Los médicos dicen que está sano, sólo esperan que cumpla unos días para ser entregado a un orfanato y quién sabe si algún día pueda tener un hogar.
Lo del domingo 25 de enero ha sido un fracaso más para el Movimiento Nueva Ciudad. El último refugio de la derecha cuencana mira al suelo y al cielo y no halla respuestas. Las primarias de Acuerdo País los ha vuelto a dejar con las manos vacías y la mirada perdida.
En las seccionales de 2007 con arrogancia pasaron en la “caravana del triunfo” frente al edificio municipal coreando “Ya volvemos… Ya volvemos…”.Tampoco obtuvieron nada.Ni un solo concejal en el extrañado y ambicionado cabildo cuencano fue el castigo para un partido manejado por su amo como hacienda propia, al estilo de la vieja “partidocracia”.
En esa fanesca, en la que se mezclan curuchupas recalcitrantes con quiméricos izquierdistas de cafetería, el cacique, asustado por las encuestas que le daban pocas posibilidades de volver al sillón de las calles Borrero y Bolívar, se desentendió de sus vasallos y en las dos últimas semanas de la campaña envió una “carta pública” a su “querido amigo” Paúl Granda para reprenderle y enviarle “un abrazo” de despedida. El sumo de la prepotencia y la arrogancia otra vez lo revelaba.
A un auténtico amigo, que puede haberse equivocado, no se le sermonea en público por más tiernos mensajes que utilice. La misiva cumplió su objetivo: convertirse en un elemento más de la campaña que circuló profusamente por todos los medios posibles junto a pasquines electrónicos y paredes pintadas. El mismo indecente estilo que utilizaron hace cuatro años.
La digestión del nuevo desaguisado electoral volverá a ser muy larga y dolorosa como en el 2005. El gerente propietario del pintoresco movimiento Nueva Ciudad mira desde las alturas del congresillo y atrevidamente culpa a la vieja partidocracia. O sea, a si mismo.
Ya sabemos que la mayoría de los políticos cree que el pueblo es tonto, que se suele olvidar con rapidez de lo que ellos hacen o dicen. Gracias a Dios, existe Google que nos permite encontrar lo que han dicho en un pasado mediato quienes nos gobiernan.
De Fernando Cordero Cueva, actual presidente del congresillo, hemos encontrado frases que se explican por sí solas y que vienen enlazadas a su correspondiente fuente:
En una nota publicada por la periodista cuencana Marcela Rengel, el 22 de octubre de 2008 dijo que ni el actual prefecto, Paúl Carrasco, quien creó un nuevo Movimiento, luego de desafilarse de la Izquierda Democrática, ni el alcalde Marcelo Cabrera, (ID) podrán ser candidatos por el partido de Gobierno ya sea por alianzas o acuerdos.
“Todos pueden presentar las pre candidaturas, (el filtro para definir candidatos) son las directivas provinciales para las candidaturas provinciales y el buró nacional para asambleístas y presidente. Pero en todos hay un periodo de impugnación, no queremos que se nos metan por las tranqueras los que no son de PAIS”. (Fernando Cordero, el 13 de noviembre de 2008 en Diario El Universo).
En la misma nota, Cordero adelantó que van "a impugnar candidaturas ajenas, no vamos a soportar colados”.
El 13 de diciembre de 2008, en diario El Telégrafo, Cordero indicó que las intenciones del movimiento, a través de las primarias, son armar los mejores equipos posibles de trabajo, generar la unidad de sus integrantes y no la disputa, además de evitar las asignaciones a dedo.
El 3 de enero de este 2009, entrevistado por diario El Mercurio y ante la pregunta obvia por la aceptación de Carrasco en filas del movimiento PAIS como pre candidato a la prefectura del Azuay dijo que “el actual prefecto, Paúl Carrasco ha tenido un sistemático proceso de acercamiento al gobierno y al movimiento PAIS desde hace muchos meses. Ello ha servido para que la dirección nacional de PAIS acepte su participación como pre-candidato en las primarias de nuestro movimiento sin ninguna condición especial y sin que tampoco se trate de alguien “invitado” o “llamado” por el Buró o el Presidente sino una persona que ha sido aceptada en el movimiento PAIS que es un movimiento en construcción.”
Son las ocho y media de la noche del sábado por la noche. Por un costado de la zigzagueante carretera que une Paccha con Cuenca, con gran esfuerzo y a duras penas, un chico de unos doce años sostiene y conduce a su hermano mayor que no pasa de los quince. Su tambaleante caminar y mirada perdida descubren la calamidad familiar del alcoholismo. Ese niño que hoy carga el peso muerto de su ser querido y la vergüenza inocente, mañana está condenado a repetir la conducta de su padre, sus abuelos, sus tíos y sus hermanos mayores. Ese código del vicio que manda, permite y denigra, que arrastra a muchos a una vida miserable e improductiva. ---------------------------------------------
Hace un par de meses, el presidente Correa, durante su acostumbrada cadena de los sábados, previno a la radio y televisión ecuatoriana que iba a prohibir la publicidad de bebidas alcohólicas y cigarrillos. El pasado jueves 11 de diciembre el Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión, CONARTEL, lo resolvió así.
La resolución contempla la veda de los avisos publicitarios en el horario de seis de la mañana a nueve de la noche. Se basa en el artículo 19 de la nueva Constitución que “prohíbe la emisión de publicidad que induzca a la violencia, la discriminación, el racismo, la toxicomanía, el sexismo, la intolerancia religiosa o política y toda aquella que atente contra los derechos”. También la Ley de Radiodifusión y Televisión y su Reglamento; así como el Reglamento de la Ley de Defensa del Consumidor demarcan esta proscripción.
La realidad, hasta ahora, contemplaba esta restricción pero solo para la televisión. Es decir, la única afectada es la radiodifusión. Por alguna razón desconocida, pese a los obstáculos legales, se permitió transmitir esta publicidad en tv en transmisiones deportivas especiales, así como de bebidas de bajo grado como la cerveza, durante el horario familiar.
La resolución es apropiada pero, por ahora, puede parecer discriminatoria. ¿Por qué solo la radio y la televisión? ¿Por qué no se prohíbe también la publicidad de alcohol y cigarrillos en los periódicos, revistas, vallas, afiches, buses y otros medios de comunicación. Y más aún, en escenarios deportivos y en la vestimenta de los deportistas?
Saludamos la decisión unánime del CONARTEL -entiéndase del presidente Correa-. Nuestros hijos no pueden seguir siendo bombardeados por una publicidad agresiva y engañosa que promueve el consumo a una edad más temprana posible y un estilo de vida que se repite generación tras generación como un atavismo.
El presidente ha dicho muchas veces que es hora de dar un salto en calidad. El primer paso está dado. Que esta prohibición se generalice a todos los medios que son consumidos por menores de edad.
De ahí, un llamado a la dirigencia del Deportivo Cuenca a no aceptar para el año 2009 la publicidad de bebidas alcohólicas en el uniforme colorado. Es cierto que estos son los auspiciantes que más pagan y “apoyan” al equipo. Pero, no hay comparación que se sustente para defender la economía del equipo querido, seguido por chicos y grandes, frente a las escalofriantes secuelas del alcoholismo en la sociedad. ¿Acaso no hay otros anunciantes de peso y poder económico en Cuenca y en el país? -------------------------------------------
A la hora de escribir este comentario no puedo dejar de pensar en el joven quinceañero de Paccha y en su hermano menor. El uno debe estar durmiendo su borrachera y mañana al despertar con la resaca a cuestas, es muy posible que nadie le reclamará en casa. Con qué cara para hacerlo. El otro, irá a jugar fútbol con sus amigos luciendo con orgullo la camiseta querida del Deportivo Cuenca.
Son dos compinches. Aunque no caminan juntos, buscan víctimas. Uno, generalmente de buena presencia, la distrae y el otro aprovecha el desliz y arrancha. Atacan a los conductores de vehículos que están solos. Prefieren a las señoras y a las personas de la tercera edad. Uno llama la atención del perjudicado simulando un daño en el carro, golpeandolo con un tornillo o una patada o “comidiéndose” a informar de algún peligro inminente.
El otro, aprovecha la confusión y se lleva lo que alcanza a tomar del interior del coche. Corren por las aceras y desaparecen al virar la esquina. En su fuga se cambian de pelaje lo que los vuelve difíciles de identificar. El botín, que suele ser una cartera, un maletín o una computadora portátil, lo esconden dentro de una bolsa grande.
La fechoría se repite todos los días en las calles y avenidas de Cuenca. El delito es una especialidad de peruanos o costeños. Si son pillados, pasarán pocas horas en el Centro de Detención Provisional (CDP). Siempre habrá un abogado secuaz para estos rufianes.
Cuando un valiente perjudicado interpone una acusación contra el bandido, a los pocos días asoma en su domicilio la supuesta esposa cargada de cinco hijos, el mayor de cinco años y el menor un recién nacido, para suplicarle que deseche la denuncia "porque se están muriendo de hambre".
Si la táctica sentimental no resulta, el ofendido recibirá la visita del abogado y un par de “hermanos” mal encarados del maleante para forzar una componenda. Si fracasa la gestión, el plan C contempla las amenazas, primero encubiertas y luego terminantes, a través de llamadas telefónicas anónimas de celulares clandestinos.
La víctima, nunca antes mejor expresado este término, acabará por darle la absolución ante los peligros inminentes, retirando la acusación en el juzgado. Y los pillos, incluyo a su defensor, seguirán viviendo de las tinieblas del crimen.
Hoy con estrenada Constitución, la reforma al Código de Procedimiento Penal se vuelve emergente. La víctima que acusa debe gozar de protección, por lo menos de su identidad. Ni siquiera el indiscreto secretario del juzgado debería saber de él y peor de sus demás datos personales como domicilio, teléfonos o lugar de trabajo.
En estos días, las ballenas jorobadas visitan los mares ecuatorianos. Es un largo viaje de miles de kilómetros desde la Antártida. Por casi cuatro meses, nuestras cálidas aguas sirven de escenario para su apareamiento y descanso. Su carácter pacífico y alegre nos brinda a los humanos uno de los espectáculos más hermosos que podemos ver y vivir.
En el cantón Puerto López de Manabí es una fiesta cuando frente a Salango o a la Isla de la Plata asoman los enormes cetáceos a finales de mayo. Se ha creado una cultura ecológica ante estos juguetones habitantes del océano Pacífico. Y eso es una buena noticia.
El video que lo registramos, capta algunos de los momentos vividos en esta maravillosa experiencia. Un inolvidable paseo que los ecuatorianos lo tenemos tan cerca.
El esperado debut de Joffre Guerrón en la Liga Española tuvo como condimento amargo al racismo. Al empezar el segundo tiempo, un grupo de hinchas del Sporting Gijón le lanzaron epítetos como “mono” y “negro” a la nueva estrella del Getafe.
En España el asunto ha tomado vuelo por el tinte xenófobo que colorea esos insultos. Hace dos temporadas el camerunés del Barcelona español, Samuel Ethó, también fue victima de escarnios racistas de fanáticos intolerantes del equipo contrario. El delantero tomó una decisión nunca antes vista en un estadio. Se acercó al árbitro y le informó su malestar y que iba a abandonar el partido. Todos sus compañeros y rivales le siguieron en su camino a los camerinos para rogarle que no lo haga, que siga jugando.
En Cuenca, cualquier viernes por la noche en la que el equipo local juega un partido del campeonato ecuatoriano, de todos los costados del estadio salen mofas racistas contra los jugadores de color del equipo visitante.
Cuando el rival toma la pelota, el habitual coro “uh, uh, uh…” acompaña la jugada, bajo la sonrisa cómplice de los que no lo dicen. De ahí que comprendo porque Guerrón no reclamó en España.
Lo deplorable de la trama es que estas mismas humillaciones son escuchadas por los jugadores morenos del Deportivo Cuenca, que tienen que soportar esos ultrajes con forzosa impavidez.
Y cuando en la ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, en alguna conversación se pregunta si alguien es racista, todos dicen: “¿Racista yo? ¡Qué va!”.
¿Cuántos ecuatorianos eligieron a Ricardo Patiño, Fernando Bustamante, Manuela Gallegos, Fánder Falconí, Augusto Barrera, Vinicio Alvarado, Gustavo Larrea, Eduardo Paredes, Javier Ponce y Patricio Carrión para que elaboren la Constitución? La respuesta: Ni uno solo. Ninguno de nosotros les otorgamos nuestro voto para que vayan a Montecristi. Ellos junto al presidente Correa y a Alberto Acosta conforman el "buró político" de Acuerdo PAIS.
Ellos deciden los temas trascendentales como la renuncia de Alberto Acosta, el nombre del nuevo Superintendente de Compañías o la ciudad sede de la Corte Suprema de Justicia. Han convertido a la Asamblea Nacional Constituyente en el instrumento de sus órdenes. Los asambleístas de Acuerdo PAIS solo ejecutan las órdenes dictadas por estos ciudadanos. Para los de Ciudad Alfaro quedaron las cuestiones de maquillaje, lo superficial, como el cambio de nombre del congreso, el derecho al placer sexual o el cambio del cóndor por el caracol en el escudo. Lo demás, lo esencial, lo de fondo es la decisión del "buró".
Entonces, ¿qué diferencia hay entre el círculo oscuro de las trincas de la partidocracia y el "buró político" de Acuerdo PAIS? Respuesta: ninguna.
En "Qué Tan Lejos", Tania Hermida, cuencana radicada en Quito, previno al resto del mundo de lo que los nacidos en la capital azuaya somos capaces cuando el personaje del niño chiclero lanzó aquella frase: "Cuídate de los cuencanos".
La advertencia, da la paradoja, recae sobre la misma cineasta cuando propone un debate sobre los símbolos patrios y provoca un vendaval de reacciones. Los que se "dieron lija" fueron los caricaturistas y el diseñador gráfico de Ecuavisa.
Gracias a Tania Hermida, los ecuatorianos andarán más precavidos de los morlacos, en especial de aquellos de las mentes lúcidas y los corazones ardientes que, desde las efímeras mieles del poder, lanzan tan "brillantes" ideas. Con tanta pantalla, la asambleísta tiene el camino libre para lanzarse a cualquier dignidad en las próximas elecciones de lo peor del año. ¡Qué tan lejos llegó la decepción por su gestión!
Mientras nos entretienen con estos juegos pirotécnicos, la inflación va a los dos dígitos y temas claves como seguridad, educación y salud todavía no son tratados por el pleno de la Asamblea. El circo ya es de todos.
Las viñetas que a continuación publicamos no son todas. Hay más. Pertenecen a los diarios El Comercio, El Mercurio, El Universo y Expreso. También hay una a colores que circula por los correos electrónicos.
Cuando en una madrugada de mayo de 2007 el joven David Ambrosi caía herido de muerte sobre la calzada de la calle Juan Jaramillo, en medio de un tiroteo frente a una concurrida discoteca, escribí a las pocas horas un blog, informando y tratando de encontrar respuestas al estado de violencia social que nos hostiga.
Enseguida, empecé a recibir centenares de visitas de ávidos internautas, lo que persistió por varias semanas. Me llamó la atención la serie de comentarios de los lectores. La mayoría condenaba la repentina pérdida de la vida del joven empresario y criticaba la progresiva inseguridad que, por momentos, acorrala a los cuencanos.
Sin embargo, hubo también decenas de comentarios anónimos que, refugiados en su “NN”, atribuían a uno u otro de la autoría del crimen, lo cual amenazó en convertir a mi blog en escenario de diatribas y apostillas entre difamadores y difamados. Entendí entonces la importancia de moderar los comentarios, lo que me permite escoger las opiniones que se deben publicar.
Los rumores y versiones surgieron como lógica consecuencia de un acontecimiento que afectó a una conocida familia de Cuenca y a un círculo social y económico influyente. Aún ahora, a más de cinco meses de la tragedia, sigo recibiendo acotaciones a la nota posteada. La mayoría siguen siendo anónimas.
Este es, a manera de ejemplo, uno de los nuevos dilemas que deben resolver los blogueros: o actúan con seriedad, respeto y responsabilidad; o convierten a su weblog en pasto seco en el que arderán el honor, la privacidad y la intimidad de las personas.Abrir un blog puede ser tomado por algunos como una aventura más de toda la novelería que ofrece la red a sus navegantes.
Escribir un diario contando los episodios de la vida puede estrellarse con la realidad de que muy pocos o nadie se interese de aquello. Luego vendrá el abandono como lógica consecuencia.De lo señalado, nace la pregunta: ¿son los blogs de los periodistas una novedad efímera y vanidosa o, más bien, herramientas valiosas y hasta obligatorias para el intercambio de la información actual?
En Ecuador son muchos los periodistas que han abierto blogs. Andrés Carrión, Rubén Darío Buitrón, César Ricaurte, Ricardo Tello, entre otros. Su objetivo no es el de aumentar sus audiencias –tomando en cuenta la limitada penetración de internet en Ecuador-. Ellos esperan esa importante comunicación de regreso a través de las opiniones de quienes les leen; ese feedback tan necesario para mantener la empatía con sus receptores.
Por otro lado, esta nueva forma de periodismo alternativo brinda más libertad a los comunicadores para desarrollar sus especialidades. En mi caso, por ejemplo, el rock es una pasión que me acompaña desde la niñez y no había tenido la oportunidad de compartir mi afición con otras personas. Ahora, a través de mi página, creo que no hay nada más grato y satisfactorio que escribir sobre este género musical.
Es cierto que los blogs han democratizado la práctica del informador y comentarista. Pero no hay que olvidar que el comunicador, por sobre cualquier forma de expresarse, seguirá siendo buen periodista, más alla de las formas y las innovaciones.
La diferencia con el mal periodista viene señalada desde mucho antes, como una partida de nacimiento.
Que los polìticos y la corrupción son lo peor que tenemos. Que nuestras carreteras están despedazadas. Que no alcanza la plata para vivir. Que no más impuestos. Que nos gusta la música sufridora. Que mi pareja no me entiende... Las quejas constantes nos hacen ver una aparente vida de miseria. Y, la verdad sea dicha, para los cuencanos parece ser todo lo contrario.
Un estudio realizado por Luis Pástor, colega profesor de la Universidad del Azuay, para la Consultora Advance, da como resultado que somos más felices de lo que pensábamos. 4 de cada 5 dice haberlo sido en el último mes. Y de estos, los que viven en pareja y están comprendidos entre los 36 y 55 años de edad son los que más gozan de la vida.
El dinero no es determinante para ser felices
La vida familiar es el factor que más alegría y bienestar da a los que viven en Cuenca (89 %). Le siguen la vida amorosa y la apariencia física. Por lo tanto, lo económico se convierte en un factor secundario a la hora de pasarla bien.
El sondeo también pregunta por los miedos. El mayor de ellos es la muerte de un familiar, seguido de la enfermedad o accidente de un familiar. Y las menos felices son las madres que trabajan. ¿La razón? La pérdida irrecuperable del tiempo para ver crecer a sus hijos no compensa con la retribución económica que recibe.
Con estos datos que arroja la investigación de Luis Pastor, a pocos cuencanos les interesará ingresar a la secta de los "Pare de sufrir".
La entrevista completa a Luis Pastor la puede escuchar haciendo clic aquí.
En estos meses, tres películas demuestran que Hollywood sigue apostando por argumentos predecibles sobre un descabellado mundo desolado, en el que queda un puñado de valientes frente a una plaga de millones de voraces muertos vivientes.
El final es siempre el mismo: la raza humana vencerá y, luego de dos cautivas horas en una sala oscura o en el cuarto de una casa, consumiendo bocadillos y bebidas súper endulzadas o edulcoradas, se cierra el círculo de entretenimiento y márquetin.
En “Soy Leyenda”, Will Smith deambula con una perra pastora alemana por una desolada Nueva York. Los zombis asoman apenas cae la noche. Son rápidos y algo inteligentes. En “28 semanas”, o la segunda parte de “28 días”, el escenario es Londres y los mutantes atacan a toda hora aunque son un poco más bobos que los anteriores. En “Resident Evil: Exterminio”, la sexy heroína Mila Jovovich se deshace de todo tipo de monstruos, desde muertos vivientes hasta enormes mutantes.
Nuestro juego de carnaval se parece a los argumentos de estas películas. En una casa todos están disfrutando una reunión familiar. De pronto se propaga el virus cuando un inocente jarro con agua, cual cuchillo helado, cae sobre la espalda de la primera víctima (o zombi). El desquite es el leit motiv para mojar (o contaminar) al prójimo. Con dos empapados (muertos vivientes) y los demás secos, el juego (la contaminación) se desencadena.
Los secos (seres humanos) tratan de mantenerse así. Corren por todos lados buscando esconderse de los carnavaleros (zombis). Unos se encierran en los cuartos o en los baños. Otros, en los vehículos; mientras los que quedaron afuera serán las víctimas del ataque con agua, maicena, dulce de higos y otras especies.
Los gritos histéricos se mezclan con las risas burlonas y luego del ataque, la víctima se transforma, como en las películas, en victimaria uniéndose a la masa de momias empapadas.
Los contaminados golpean las puertas para pillar a más inmolados que pasarán largas horas de encierro hasta que caiga la noche –al revés de “Soy Leyenda”-, momento en el que los zombis por obra de la vacuna del agotamiento y el frío, regresan a su estado de sensatez, lucidez y sensibilidad.
Y entonces, los sobrevivientes saldrán de sus guaridas para enterarse de las peripecias que sucedieron afuera, pensando que quizás el próximo año se sumen a la legión de felices zombis carnavaleros.
El anuncio apareció estos días en la sección de avisos clasificados de Diario El Mercurio. Al llamar al teléfono 084057005 contestó un hombre. Con voz vacilante me indicó que otorgaban cualquier título profesional en treinta días, "menos de abogado y de doctor".
El costo del cartón es de mil ochocientos dólares, al que hay que sumarle doscientos más para el trámite ante el CONESUP. Total: dos mil dólares para que usted obtenga su rótulo de ingeniero, arquitecto, licenciado o astronauta.
La audacia del estafador llega al colmo cuando exige tres requisitos para ser beneficiario del cartón profesional: cédula, certificado de votación y título de bachllerato. Punto. Nada más.
La diligencia empieza con el viaje a Quito. Y cuando el incauto se encuentre en la capital, debe llamar al celular para ubicar al tramitador, entregarle los documentos y los primeros cuatrocientos dólares "para empezar el papeleo".
He visto anuncios como "vendo tesis de grado" o trabajos completos en "El Rincón del Vago", pero esto llega al colmo de la audacia. Lo peor de esta historia es que aquí no pasará nada más allá de haber embaucado a unos cuantos ingenuos.
Viven escondidas e impregnadas en lo más profundo de nuestro cerebro. Algunas resurgen por temporadas para perseguirnos como fantasmas.
Nacieron como declaraciones depresivas o trágicas de la vida contadas en tres o cuatro minutos y que obligaban a escucharlas junto a una caja de kleenex.
Con el paso del tiempo y por el machacamiento en la radio, hoy pueden provocar sensaciones diferentes de las que sus creadores pretendieron.
A la hora de sufrir (o reír), la siguiente es una lista de diez canciones escogidas después de investigar y, sobre todo, de escucharlas desde nuestra niñez:
1) Mamá dónde están los juguetes (Villancico de Los Niños Cantores de Navidad). Empieza a sonar en noviembre y nos acompaña hasta fines de diciembre. Cuando la escuché por primera vez me agobió. Después de oírla, seguro que hasta el duro y egoísta de Scrooge no hubiese necesitado de ningún fantasma para abrir su corazón. No solo es el villancico más depre de todos, también han salido bromas del mismo, como aquella que cuenta que cuando Hugo Chávez tenía cinco años preguntó a su madre "Mamá... ¿dónde están los juguetes?"; a lo que ella le respondió: "¿Por qué no te callas?".
2)Cuestión de piel (Balada de Ismael). Un recitado al desamor, que no fuera nada del otro mundo a no ser por el desesperante, desproporcionado y –sobre todo- insufrible llanto de una mujer que asoma en el tercio final de la canción. La chica se manda una auténtica elegía al hipo que provoca que el pobre de Ismael pida perdón y ponga la reversa. Al final, la relación de la pareja queda como empezó la canción: en la indiferente rutina, lo cual constituye la auténtica tragedia del cuento cantado, perdón, llorado.
3)Canción para una esposa triste (Balada de Manuela Torres). También es cantada por el grupo chileno Los Galos. Con un título así sobran mayores explicaciones para explicar un adulterio. Sin embargo, la desconsolada termina rayando en sumisa candidez al preguntarle al infiel marido: “¿Cómo es ella? ¿Es linda, es buena, te quiere mucho? No, no digas nada, es mejor así y duele menos. Cuídate, abrígate al salir porque hace frio…”. Me gustaría conocer qué opinión tienen de esta canción las defensoras de género porque en la versión de Los Galos el esposo se despide para siempre olvidándose del derecho a la alimentación de sus hijos.
4)Lágrimas de una madre (Balada de Los Galos). Llega en mayo para martirizar a las mamás. Es la historia de un hijo que dice que nunca más volverá. Su inicio no puede ser más patético: “Madre prepara mis cosas, porque tengo que partir a buscar nuevas fortunas, aunque me cueste salir, solo te pido no olvides de darme tu bendición…” ¿Habrá alguna madre que se lo crea?
5)Está dormida (Balada de Yaco Monti). El argentino ha sido uno de los más trágicos y desesperados frente al micrófono. Por algo lo llamaban "El llorón del Plata". Su particular manera de cantar hace pensar que hace rato debió haberse cortado las venas. En este melodrama de tres minutos y pico se resiste a aceptar la muerte de su amada: “No me digan nada. Es mentira. Es mentira. ¿No la ven que está dormida? Pobrecita mi amor, está dormida”.
6)La dicha que me fue negada (Balada de Leonardo Favio). ¿No habrá peor fatalidad que la mujer que amas se case con tu mejor amigo? Favio no solo la canta, también la dramatiza, hasta con las voces del cura. “Allá junto al altar la espera mi amigo, mi querido amigo, mi amigo del alma, yo debo fingir que estoy alegre en homenaje a él. ¡Cuánto la amé Dios mío! ¡Y qué hermosa está esta noche, qué hermosa!”. Ni siquiera la promesa de que el primer hijo llevará el nombre del sufrido, apacigua el peso de semejante cruz.
7)Hijo de madre soltera (Balada de Manolo Galván).Bajo este nombre se vendió en Ecuador el disco del español. El verdadero título es “Hijo de ramera”. Debe haberles sonado muy duro en los años setentas a los fabricantes del vinil (Fadisa). Es otro canto dramatizado, cuyo rótulo lo explica todo. De por medio está una violación y “Pedro, el hijo del alcalde” como el villano al que el niño ofendido promete escupirle en la cara. ¡Epa!
8)El último beso (Bolero de Alci Acosta). Otra historia funesta que termina con la muerte de la mujer amada. Lo grave es que en la voz del colombiano no suena a lamento, sino a bohemia aguardientosa. Un accidente de tránsito cuyo responsable canta con total desparpajo “Íbamos los dos al amanecer, obscurecía y no podía ver. Yo manejaba. Iba a más de cien… ¿Por qué se fue y por qué murió? ¿Por qué el Señor me la quitó?”. Y después nos quejamos de los buseros.
9)Ese Hombre (Balada de Pimpinela con Dyango). El triángulo amoroso, a la insoportable manera de los hermanos Galán tiene como invitado de honor a Dyango (aunque hubiese sido mejor que le inviten a Leonardo Favio para que esta sea la continuación de "La dicha que me fue negada"). El español se encarga de ocupar el papel del amigo del marido que acaba siendo el amante de su esposa: “Ese hombre no quiso hacerte daño, no le guardes rencor, compréndelo. No lo dudes, es tu amigo y te quiere. Porque ese hombre, ese hombre soy yo”. Lástima que la canción termina ahí sin una respuesta del cornudo Joaquín.
10)Payaso (Bolero de Javier Solís). La tristeza por el rompimiento de una relación de pareja es un lugar común en la música. Sin embargo, esta canción es tragicómica porque en medio de los lamentos, el mexicano se manda una sonora carcajada después de decir: "En la pista fatal de mi destino, una mala mujer cruzó el camino. Soy comparsa que juego con mi vida, pero siento que mi alma está perdida". Medio masoquista, don Javier.
¿Qué sabemos de la parroquia Dayuma? Es difícil encontrar por internet algún dato que nos ubique bien en esta zona de conflictos. Lo que hemos visto han sido fotos enviadas por correo electrónico del despliegue militar y las agresiones a algunos habitantes de este abandonado pueblo oriental. Gente humilde sacada a la fuerza de sus casas humildes. Pisoteados la cabeza, llevados como sacos de papas en los baldes de los hummers del ejército y golpeados antes de ingresarlos a la cárcel nos recuerdan lo que es la Manu militari sobre civiles. También hemos visto algunas tomas de video que reflejan lo antes descrito.
Conocemos, asimismo, la posición asumida por la Comisión Ecuménica de los Derechos Humanos. La Hermana Elsie Monge denuncia la violación de los derechos humanos de decenas de pobladores detenidos por parte del ejército y la policía, acusados de sabotaje y terrorismo.
Sabemos que está declarado el estado de emergencia y que se han suprimido varias facultades que garantiza el artículo 23 de la Constitución. Impera el bando militar por sobre la ley. Uno de esos bandos advirtió a las radioemisoras que no pueden transmitirse las entrevistas a los encarcelados. La libertad de expresión está en manos de los militares. Algo similar ya ocurrió en el anterior gobierno de Alfredo Palacio.
Vimos lo que dijeron los ministros de Defensa y de Gobierno, encargado, Wellington Sandoval y Fernando Bustamante. Justificaron las detenciones diciendo que eran cuarenta encpuchados que trataron de sabotear los pozos petroleros y de dinamitar dos puentes pero que no estallaron algunas cargas de dinamita. Lo que no mostraron, y debían haberlo hecho, fue los videos de los operativos militares y policiales para desmentir las agresiones a los ciudadanos así como para documentar sus palabras.
La prefecta de Orellana, Guadalupe Llori, a quien el presidente Rafael Correa la calificó como "peor que la Mama Lucha" e instigadora del paro está en una cárcel de Quito. ¿Y el principio de juridicidad en qué quedo? O sea, el derecho a que el detenido sea procesado y esté detenido en la jurisdicción en la que ocurrió el delito no se aplicó a la autoridad.
Y por último, el presidente Correa amenazando a la Asamblea Constituyente -léase a su propio bloque de mayoría- a que no nombren ninguna comisión de investigación de estos graves acontecimientos, caso contrario pide que le acepten la renuncia. ¿Desacuerdo País? ¿Chantaje al máximo nivel? ¿Quién mismo manda en el país, en los papeles se entiende, la Asamblea Constituyente o el presidente de la república? ¿Si los hermanos Gutiérrez Borbúa están detrás de esto, se justifican los malos tratos y palizas?
Hoy se conmemoran los 59 años de la Declaratoria Universal de los Derechos Humanos. Habrán eventos para celebrarlo en elegantes salones, con gobiernistas momias cocteleras de por medio, que mientras levantan la copa de champán no podrán evadir las duras imágenes mentales de Dayuma.
El carrusel lleno de discos gira lentamente. Se detiene y del mismo sube un disco de vinilo de siete pulgadas de diámetro hasta ubicarse en el plato vertical que gira a 45 revoluciones por minuto. Una aguja de diamante se junta al plástico y desde su periferia busca un cauce para iniciar un nuevo viaje sónico.
Los cuatro parlantes de la rockola Wurlitzer, modelo 1969, palpitan. El piano y un melancólico Paul McCartney abren la soberbia “Let It Be” de los Beatles. La clásica canción se apodera del ambiente mientras la placa bien preservada es surcada por el diamante. La melodía va in crescendo hasta el final a toda orquesta de una pieza maestra de la música moderna. Final sublime en la mejor de las atmósferas.
Para los nostálgicos de los sonidos analógicos de antaño la llegada del disco compacto y la digitalización solo sirvió para marcar diferencias entre un sonido imperfecto pero afectivo y un sonido puro pero frío.
Y es cierto. Si se pone la misma canción en cd o en el mp3 es muy probable que se escuche como si los cuatro de Liverpool estuviesen tocando ante nosotros en la primera fila del Royal Albert Hall de Londres. Nuestros oídos captarán los más mínimos detalles.
Sin embargo, ese sonido esterilizado no es el que se escuchó cuando llegaron a la cumbre de la fama. Era el otro. Ese, cuyo incesante uso y trato –o maltrato- provocaban la pérdida de calidad y la llegada de invitados no deseados: zumbidos, rayones y la “lluvia” o “crackle”.
La tecnología del “0” y el “1” podrá traernos una perfecta calidad acústica, es cierto. Pero nadie nos quita ese afecto por el desgastado vinilo. Es que ahí, en sus maltratados surcos, se ocultan capítulos de nuestra vida que reaparecen cada vez que pulsamos un número y una letra de la Wurlitzer.
El bus aceleró el paso. Se colocó junto al pequeño auto conducido por la valiente señora que momentos antes había reclamado por la maniobra violenta y agresiva en el redondel del monumento a José Peralta. El chulío ramplón se asomó a la puerta delantera del armatoste con ruedas y lanzó con fuerza un puñado de monedas contra el carro.
El efecto amedrentador a la señora a más de la destrucción en la pintura del vehiculo se suma a la socarronería con la que se solazaron el busero y su secuaz ayudante. La historia se repite todos los días en las calles y avenidas cuencanas.
Aquí está otro testimonio presentado en la edición del viernes 30 de noviembre en Diario El Comercio:
‘Hasta el sábado pasado, podía decir que en mis 41 años nunca había tenido graves problemas con otros conductores en las vías. Soy comunicador social y por mi especialización en derecho internacional y uso progresivo de la fuerza tuve la oportunidad de trabajar con policías de varios países. Pero eso de nada sirvió al enfrentarme a la ira de un conductor.
Eran las 11:45 del sábado pasado, cuando transitaba por la av. Naciones Unidas, al norte. Me iba a encontrar con un amigo para negociar un ‘software’ aplicable a un negocio de motos acuáticas que tengo en Esmeraldas.
De repente, cuando me encontraba a la altura de la av. Naciones Unidas y Japón, me llamó la atención la presencia de un bus de la Cooperativa Transporsel que venía en sentido oriente-occidente, zigzagueando de un carril a otro.
Cuando el bus me rebasó, yo aproveché para bajar el vidrio de mi auto (un Hyundai Tucson de color crema) y llamar la atención del ayudante. “No seas tonto, vas a matar a alguien. Vuelve a tu carril o llamo a la Policía”, le amenacé. El chofer y el ayudante se rieron.
20 metros más adelante nos volvimos a encontrar. Volví a advertirles que iba a llamar a la Policía. El chofer no esperó nada para lanzar su bus contra mi carro. Eso me obligó a maniobrar.
Cuando me estabilicé, aceleré un poco y me crucé al frente del bus para impedirle el paso. Entonces, marqué por mi celular al 101.
Siempre me indignó la actitud de la gente que decía que no hay que meterse con los ‘buseros’, porque son muy agresivos.
Mientras pensaba en eso sentí que azotaron mi mano. El celular cayó el piso y un puño se estampó en mi cara. Era el ayudante del chofer. Yo me moví al asiento del copiloto y respondí con patadas.
Luego me bajé del carro pensando que me enfrentaría a él de hombre a hombre. Él lanzó el primer golpe, pero yo no pude responderle porque el chofer me hizo una llave en la pierna y caí al pavimento. Luego me patearon en el piso. Yo solo intenté protegerme el rostro.
Luego sacaron un machete. Yo me quedé inmóvil, pero la gente que caminaba en los alrededores se alarmó y llegó para auxiliarme. Yo calculo que fueron cerca de 100 personas. Los agresores se asustaron y se metieron al bus. La muchedumbre ejerció presión y abrió la puerta. Gritaban que por eso era necesaria la Ley de Tránsito y hubo hasta quienes pidieron gasolina para quemar al bus.
A uno de los agresores le sacaron los pantalones y a otro le pegaron.
Una mujer policía intentaba frenar las agresiones, pero era una contra 100. Minutos después, llegó un vehículo misterioso, sin placas; su conductor dijo que era un teniente de la Policía Judicial (PJ). Yo le pedí que se identificara, pero como no quiso me negué a entregarle a los agresores.
El chofer y el ayudante aprovecharon el desorden para deshacerse del machete. Según uno de los testigos, entregaron el arma a un vendedor ambulante.
Luego, cuando llegó un patrullero e hizo las indagaciones, me di cuenta que los USD 200 que llevaba para comprar el ‘software’ ya no estaban en mi bolsillo, los perdí en medio de la agresión que me propinaban ambos.
La reacción de la gente me impresionó una vez más cuando pedí testigos para rendir declaraciones en la Fiscalía. Cinco personas acudieron voluntariamente.
Con la mano rota acudí a rendir mi versión de los hechos , pero me llevé una sorpresa cuando llegué a las instalaciones de la PJ y salió el Fiscal para atendernos en el pasillo. Me preguntó lo que pasó, pero no recogió las versiones de los testigos ni les pidió sus números de cédula, nada. Tampoco ordenó un examen médico legal para mí.
Los implicados decían que yo les agredí, que robé un celular, que les quité las llaves del carro y que robé USD 150 de la caja.
El Fiscal preguntó por el machete, pero además de las declaraciones yo no tenía pruebas para demostrarle que el arma existió.
Después de seis horas mi mano estaba morada y muy hinchada. Entonces di por terminados los trámites y fui a la clínica Pasteur. Por la agresión del chofer y su ayudante debí operarme, a las 20:30. Dos horas después tenía un clavo sujetando mis dedos.
Pese a las declaraciones, Joffre C. y José L. (chofer y ayudante) fueron acusados de infracción por provocar lesiones y su pena fue de seis días de prisión. No estoy de acuerdo con el castigo. Ellos debían ser sancionados por intento de asesinato y no solo por agredirme, pero así es la justicia’.