domingo, enero 31, 2010

La Calle Larga de regenerada a degenerada

La decisión de peatonizar la Calle Larga durante las noches de los fines de semana ha provocado un efecto inverso al que se deseaba. Se ha convertido en una nueva zona roja de Cuenca.

El pasado viernes, seis personas tuvimos que caminar tres cuadras desde la calle Honorato Vásquez hasta el local de La Parola (Larga y Hermano Miguel). Si no hubiésemos estado en grupo, pienso solo una pareja, el asunto se vuelve de miedo: ebrios tomando en plena calle, vendedores de droga fáciles de ubicar e identificar y ni un solo policía -ni uno solo- caminando por las calles. No queda otra que acelerar el paso, rezar en silencio pidiendo a Dios que no nos pase nada y llegar al destino lo más pronto posible.

Los borrachos callejeros, acostumbrados a convertir las veredas en cantinas, han encontrado su sitio ideal para darse cita en la Calle Larga. Ahora cuentan con la venia de las autoridades para tomarse este sitio turístico de la ciudad. La idea de algún concejal o autoridad municipal se quedó a medias porque la policía nos ha abandonado a los cuencanos.

A la 1 y 30 de la mañana nos toca el camino de regreso a nuestro vehículo y el espectáculo no solo es de miedo: las paredes de las casas convertidas en urinarios públicos emanan un olor insoportable que obliga a alejarse y caminar sobre la calzada. ¿Será por eso que resolvieron peatonizar la calle?

¿Qué hacer?: Presencia masiva de policías caminando y brindando seguridad; y, tolerancia cero con los "dealers" de la droga y con los malos ciudadanos que creen tener permiso para instalarse en las veredas de la regenerada Calle Larga, hoy devenida en degenerada.

(Foto: Diario El Tiempo, antes de la peatonización)