lunes, enero 08, 2007

A los diputados, con desprecio

Ustedes no nos representan. Ustedes se subyugan a su jefe –llámese Noboa, Gutiérrez, Febres Cordero, Bucaram, Mahuad, Borja y demás-, convirtiéndose en insulsos amanuenses contesta-celulares y levanta manos.

¿Por qué se oponen a la Asamblea Constituyente que es apoyada por tres de cada cuatro ecuatorianos?

¿Por qué no les hacen caso a cualquier taxista que les advierte del segundo “ciespalazo”?

¿Reforma política de parte de ustedes? Ja, ja, ja. ¡Qué ironía!

Si tiene que atender a su marido e hijos, entonces: ¿Para qué se lanzó de candidata Anabella Azin?

Para la exDP, hoy UDC: ¿Vuelven por el plato de lentejas?

A Luis F. Torres: ¿Se acuerda lo que el pueblo les hizo el día en que cayó Lució?

Los Gutiérrez y sus 24 reclutas no se dan cuenta que el pueblo sí sabe cuánta troncha quieren amasar. ¿Y qué pasó con aquello de que “al próximo presidente vamos a dejarle que termine su período”?

Gabriela Pazmiño rogando que le dejen volver a su suegro y el PRE lanzando a Elsa al TSE. ¡Sinvergüenzas!

Por casi todos ustedes, señores diputados, muchos sentimos ascos; y, como decía el diplomático y escritor francés René de Chateubriand: "No se debe usar el desprecio sino con gran economía, debido al gran número de necesitados".

6 comentarios:

pakosuperstar dijo...

Sí de acuerdo, sigue la misma payasada de siempre en el Parlamento.

No obstante, los diputados electos son tan legítimos como el Presidente, y ocupan su curul gracias a una votación popular y democrática.

La señorita Pazmiño -que me parece un asco- obtuvo una gran votación en el Guayas, y representa a esa provincia. Si los guayaquileños confían en ella, pues eso es democracia.

Ahora, sobre la Asamblea, todos la ven como un fin; sin embargo, la gente no se da cuenta que es solo un instrumento para generar una nueva estructura política; que, de paso, puede tomar decisiones inciertas, por su caracter de plenipotenciaria.

NO es que el Art. 1 de la nueva Consitución señalará: "El Ecuador es un país sin pobreza" y, con magia, no habrá más pobreza.


Por otro lado, El señor Correa ha empezado a mostrar su faceta dictatorial y como ciudadano no puedo tolerar tal actitud.

"Si el TSE no hace lo que yo digo, pues crearé un organismo ad hoc".

"Si el Congreso nombra el fiscal a su manera, pues con la fuerza pública lo detendré."

Respetemos las instituciones del Estado. Creo en el Estado de Derecho y, para bien o para mal, el Congreso es la entidad con las competencias para la reforma política, hacer leyes y nombrar las diversas instancias de control.

El Dictador quiere tomar decisiones que no le competen. Si le interesa más el ámbito legislativo, pues era que presente cuadros para diputados.

Esperemos a ver el tan mencionado estatuto y espero que ud. jorge escriba algo al respecto. Ojalá que dicha normativa no "dé eligiendo" al poner representantes fijos de la UNE, sindicatos y gremios.

Ellos no me pueden representar porque yo NO los elegí, y no confío en ellos.

Anónimo dijo...

Como un simple ciudadano que no quiere ser rico ni pobre pero que si quiere un cambio de fondo y que además esta cansado de esa evidente corrupción dada en el congreso no me molestaria una dictadura, en todo caso cualquier cosa que no sea el congreso.
Personalmente no me veo representado en ningún diputado que sepa bailar, animar, actuar o dar noticias deportivas y que luego se crea un pistolero del viejo oeste.

Garf Orlock dijo...

Que es la constitucion, solo un pobre documento que otros usan para limpiar el polvo, de que sirve cambiarla si no hay alguien que la respete o que la haga respetar.

El congreso perdio las elecciones, no me importaria que se cierre o se lo disuelva a pesar de lo que ello conllevaria, mejor,asi mas dinero para las escuelitas y los hospitales y no para un grupo de cerdos que lo unico que hacen es grunir al unison y robar recursos del pueblo que trabaja para mantener sus cloacas llenas de dolares.

Carol Murillo Ruiz dijo...

A veces pienso lo que muchos dicen en las calles con rudeza y sapiencia juntas: se necesita una “dictadura”. Dictadura civil, diría yo. Una forma de gobierno que atienda cuestiones vitales en el devenir de un país que vive el espasmo de una democracia rústica, o sea, oligárquica, concentradora, centrípeta.
Una dictadura civil que tenga como referente el pedido soberano de consultar a todos el sendero para delinear una reforma política que ajuste los cánones liberadores de una sociedad estamentada –gracias a una elite lisiada-.
Pero claro, pedir una dictadura civil puede asustar a la gente. Y esa mucha gente, adoctrinada por generadores de opinión pública bastante mal intencionados, está tratando de ver en el posible llamado a una Consulta Popular la vía de instaurar otra torcedura a la actual Constitución. El dogma constituido y constitutivo está siendo debatido para dogmatizar aún más la idea de libertad democrática que ha de tener todo texto constitucional verdadero.
Muchos legalistas hablan del Ecuador, de las leyes del país, de su institucionalidad, de su Estado, digamos, de sus edificios, como si aquí la norma, el estatuto jurídico que ordena el caos social -implícito a todo pueblo primigenio y/o en formación-, funcionara de tal modo que no necesitara un golpe, una implosión, para cesar su farsa, su trampa y su impudicia. Hablan como si el contrato social de la modernidad -política- occidental tuviera en nuestros lares una vigencia exquisita, una frescura revolucionaria, un aire casi técnico en lo jurídico que el cuerpo social, compacto, hace andar para su beneficio y su alegría. Hablan como si aquí el valor de la vieja Francia tuviera su mejor heredera en la república ecuatoriana, y se olvidan de la cuchilla de Robespierre y su -propia- cabeza rodando.
Pero ansiamos la cuchilla. Una cuchilla para cortar las hojas constitucionales -constitucionalistas a rabiar- que constituyen el canon del silencio de las masas, que disciplinan el país según el pergamino de una oligarquía/burguesía encarnada en los leguleyos del deber ser -social, político, económico-; leguleyos que franquean la visión de patria en el bello principio de la igualdad mientras consagran la muerte del Estado cuando a lo largo de 180 años profanaron el mito máximo de la entidad política clásica: lo público y lo privado, es decir, privatizaron el Estado para potenciar su estirpe desde la aparente autonomía de lo público y, sin pensarlo, fundaron el primer burdel republicano el día que anunciaron la independencia de la madre patria y encendieron la “luz de América” tan solemne y postiza.
Eso debe cambiar. La enajenación constitucionalista debe dar paso a una mirada nueva de lo que es el Ecuador hoy: su corpus cultural; su historia; su vértebra social acumulada; su sentido de la política; su codificación económica.
A lo mejor, semejante deseo no sea contemplado y acatado por una dictadura civil que convoque, vía elecciones, una Asamblea Constituyente distinta y abierta a una sociedad extraña de sí misma -por los abusos de la elite-. Pero dejar las cosas como están es ignorar el futuro y revivir el pasado.

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo con los comentarios vertidos aqui. Mientras los señores del congreso quieran "defender" los intereses de los ecuatorianos, vamos a seguir con la misma historia de la decada pasada. Dicen que somos pobres, vaya que si lo somos, todo se llevan los del congreso, como no vamos a ser pobres. Pero esto se puede acabar, cuando los ecuatorianos, en general; ya se dejen de llevar por la noveleria de las "estrellas de TV" para que nos representen. Eso si es una burla en cuanto a congreso.

Anónimo dijo...

Pienso que esa bola de ladrones del congreso deverian de una ves por todo desaparecer, la unica razon por la cula ells hacen tanto escandalo es por que se les va a terminar el cafe y periodico gratis ademas la gente que los patrocina saven que se juega mucho de por medio, con el dinero que esos ladrones del congreso consumen se deveria utilizar en la educacion o la salud.