viernes, agosto 31, 2007

(Videos) Un tequila con Julieta

No es una diva, ni quiere serlo. Su facha es alter: larga cabellera negra y lacia que a ratos oculta un rostro siempre sonriente y con un toque de palidez. Lleva blusa, falda corta y medias largas, coloridas y espontáneas. Es un anticliché para las siliconas y cuerpos de bisturí que pretenden los cánones del siglo veintiuno y que abundan desde las pueblerinas Caramelo Caliente hasta las tuneadas Beyoncé y Shakira cantando juntas una espantosa canción que nadie la recuerda de oído sino de vista.

Es que Julieta Venegas no necesita de esos artificios para llamar la atención y cautivar a millones en América y Europa. La mexicana es auténtica, comunicativa y dulce. Pero también es una frenética rockera sobre el escenario. Así lo ostentó en el Coliseo Mayor la noche de este agitado jueves 30 de agosto.

Cinco músicos de talento la escoltan en donde sobresale el baterista por su cabellera estilo Pibe Valderrama y, sobre todo, su potencia para batir los tambores. Un escenario básico con tres pantallas redondas en las que se proyectan videos que escoltan cada corte, luces precisas y un escenario amplio para que la mexicana lo recorra de aquí para allá toda la noche.

A sus treinta y pico, Julieta es una dama que, lejos de alejarse de los locos años con Tijuana No, los relanza y potencia sobre las tablas. Por algo hay dos guitarras eléctricas en su banda, emblema de rebeldía musical. Súmele su virtuosismo para mover las manos, echándole fuelle a su aliado acordeón y dándose el lujo de lanzarse a un solo de diapasón con sus dedos derechos a toda velocidad y precisión, muy a lo Hendrix.

Alrededor de veinte temas adornaron su show en la Atenas del Ecuador para cerca de dos mil quinientos asistentes. Y, si el coliseo “garantiza” un mal sonido, esta vez no fue tanto así, por suerte. Se escuchó fuerte, estridente a ratos, pero audible. Y eso es mucho decir para semejante esperpento de la acústica.

Los momentos de clímax llegaron con las más conocidas: “Limón y Sal”, “Me Voy”, “Eres Para Mi”, “Sin Documentos” y “Andar Conmigo”. Hubo espacio para la protesta cuando recreó un tema de Los Tigres del Norte sobre el muro que construye EE.UU. para obstruir la migración latinoamericana.

Julieta, sangre liviana, buena onda y sin complicaciones. Por sobre todo, una rockera talentosa. Como un buen tequila (uno solo, máximo dos), sin edulcorantes y, claro, con limón y sal.

1 comentario:

Dario Orellana dijo...

El concierto de Julieta fue hermoso, salí enamorado t un poco descepcionado de que no se haya llenado el coliseo. Los músicos me descepcionaron también, creo que en una gira internacional equivocarse está totalmente mal. Me quejo de sus músicos, no de todos, creo que no le hacen digna companía a Julieta, hablo por los solos que se mandaron. No me esperaba algo tan sencillo por parte de algunos de sus músicos. Por otro lado, el que Cuenca haya compartido un momento íntimo de la agrupación Venegas estubo genial, me refiero al cumpleaños de uno de los miembros del staff julieta, imagínese que una cuidad le cante el cumpleaños feliz. En fin, me gustó mucho el concierto.