lunes, marzo 19, 2007

Little Miss Sunshine, la última ilusión de los perdedores

Cuando Kurt Cobain decidió despedirse de su mundo cruel, algunos pensaron que el trono del planeta rock lo iba heredar un melenudo cantante salido de la escena indie que había alcanzado el éxito comercial con “Loser”, una canción que habla de lo que un gringo común nunca desearía ser: un perdedor.

Beck Hansen, o solo Beck, repite frases como “Im a loser baby, so why dont you kill me?” (Soy un perdedor nena, ¿por qué no me matas?). Hoy, catorce años después, nadie ha podido aún reemplazar al icónico jefe del grunge, mientras que Beck se ha extraviado en placas experimentales e intimistas que le han desconectado con el gran público amante de nuevos superhéroes.

Que a alguien de nosotros nos digan “perdedor” quizás no nos provoque mayor aflicción. Pero en el despiadado capitalismo estadounidense ese término es uno de los más ofensivos y encarnecedores. Esa es la razón por la que Beck canta con sarcasmo a todos los demás que nunca ganan en la eterna competencia de la vida.

En la película Little Miss Sunshine, indie para variar, se enfoca este asunto en una familia de perdedores. La comedia dramática acaba de ganar los Oscar al Mejor Guión y al Mejor Actor Secundario (Alan Arkin, el abuelo). A excepción de Olive (Abigail Breslin), la inocente y primaveral niña de 7 años, los desilusionados Hoover representan a los diferentes tipos de losers de la sociedad gringa: el abuelo drogadicto y pornógrafo; el tío homosexual no correspondido y desempleado; el hermano tímido, mudo por decisión y nihilista; el padre fracasado y obsesionado por triunfar; y, la madre preocupada y abatida por todos los problemas.

Little Miss Sunshine es una película de carretera; una comedia-aventura a bordo de una furgoneta Volskwagen destartalada en la que la familia viaja mil kilómetros al concurso de belleza de la cautivadora Olive, la menos disfuncional de los Hoover.

Aunque el final moralista no guste a algunos que esperarían un cierre más realista o menos hollywoodiano, cabe resaltar escenas que le dan belleza a la película:

a) El silencio solidario y el brazo de Olive en el hombro de su hermano Dwayne.

b) Los gestos cómplices del abuelo y Olive, ensayando para el concurso de belleza.

c) El baile casi erótico de Olive de la deliciosa canción “Superfreak” de Rick James, frente a sensualizadas niñas monstruosas.

Si las películas tratan de dejar una moraleja, en Little Miss Sunshine, esa es aquella en que solo la comprensión de las debilidades y problemas y la comunicación familiar pueden hacer llevadero este camino de la vida para los perdedores, o sea, para casi todos nosotros.

¿Y Usted ya la vió?

4 comentarios:

Anónimo dijo...

simplemente la mayoria de veces que entro en esta pagina no puedo no leer sus blogs son lo maximo me encantan y creo que debo decirselo

Anónimo dijo...

NO ME GUSTÓ LA PELÍCULA, LO ÚNICO RACIONAL AL RESPECTO ES LA HERMOSA ACTUACIÓN DE LA NIÑA, DE AHÍ EL RESTO ME PARECIÓ FOFO Y ABURRIDO.

Jpabloc67 dijo...

es quiza la mejor pelicula desde hace mucho tiempo, no solo por lo simple de su guion sino por que cabalmente ahi esta el exito y la belleza de este film, de presupuesto bajo, filmando horas y horas en el furgon VW, a 38 grados centigrados por las autopistas de Los Angeles. Nos muestra en las cosas mas triviales el sentido de la compasion (que tanta falta nos hace hoy en dia)

Luisaugust09@hotmail.com dijo...

La pelicula me enseño lo siguiente: Un perdedor es aquel que tiene tanto miedo de perder que nisiquiera lo intenta, y que no hay nada mas gratificante que dar lo mejor de ti y hacer todo lo posible para cumplir el sueño de tu ser querido.