lunes, junio 19, 2006

Ecuador campeón mundial… de la ignorancia y mediocridad periodística

Después de los diez primeros días de Mundial, con promedio de tres partidos por día y con la desbordante explosión soñadora que inspira nuestra selección; parecería que no solo los temas “serios” como los de la política electoral, el bloque 15, la reorganización de las cortes y otros, transcurren en la sinergia del quemeimportismo.

También asuntos propios de nuestro Mundial, ese que nos hacen ver desde Alemania las cadenas televisivas, revelan, más allá de la señal internacional de los partidos, la mediocridad, la vulgaridad y la ignorancia de los “enviados especiales”.

Si el partido Ecuador-Polonia rompió el rating de audiencia con 64 puntos, es decir, más de siete millones de ecuatorianos lo vieron; lo menos que podemos pedir a nuestros narradores, comentaristas y animadores es estar a la altura de las circunstancias.

Rydzard Kapuscinsky y cualquier buen periodista recomienda leer cien páginas sobre un tema para escribir una. La base, entonces, para el éxito de una transmisión tan esperada y sintonizada, no solo está en quien canta más bonito el gol o en el que más emoción le pone al partido –que al final son elementos importantes pero no los fundamentales-; sino, en la preparación previa de quienes tendrán la enorme responsabilidad y el honor de contarnos lo que estamos viendo o lo que no conocemos.

Y no solo se trata de zafarse de los apuros tomando una revista deportiva con las hojas de vida de los futbolistas, o peor aún, el álbum de cromos Panini para contarnos en donde juega tal jugador. La cosa va por el grado de preparación académica y autodidacta de ese ser humano llamado narrador o comentarista deportivo. Y en eso, la mayoría de nuestros “enviados especiales” pierden el año con “honores”, perdón, horrores.

De ese saco de mediocres hay que sacar a unos pocos que sí merecen tomar el micrófono: Alfonso Lazo, Marcos Hidalgo, Patricio Cornejo y Vito Muñoz. Es cierto que entre los cuatro no pueden narrar tres partidos diarios. Quizás eso explica el porqué les llevaron a los otros. Pero, por favor, no nos merecemos, los que esperamos cuatro años, escuchar mil veces en un partido “balono”, en vez de balón; “Ecuadoro”, en lugar de Ecuador; “ocservar” por observar; “ávaro” por avaro; “señoro” por señor. Destruyen no solo el idioma, también la concordancia gramatical de género cuando narran que “recibe el balono y la pasa para el defensa”, convirtiendo el balón en pelota; y, así, mil desbarros más.

Juega Argentina con Costa de Marfil. Promedia el segundo tiempo e ingresa a la cancha el boquense Rodrigo Palacio. Pero, para nuestros “monosabios”, era “Palacios”. Abbondanzieri era “Abundancieri”; y, así, en cada partido sus desatinos son de ese calibre. Su falta de preparación es desesperante y su narración es exasperante. ¡Qué distancia con periodistas como Fernando Niembro de la cadena Fox o Quique Wolf de ESPN! Ni pensar siquiera que alguna vez hayan leído algún artículo de Santiago Segurola, el extraordinario columnista deportivo de El Paìs de España.

Su incapacidad desbordante se completa con el abuso de los lugares comunes: Brasil es "el scratch", el "jogo bonito" o los cariocas (término que en realidad identifica solo a los habitantes de Río de Janeiro); Holanda es "la naranja mecánica"; España es "la furia"; los mexicanos son los charros; los ingleses son los inventores del fútbol; o, los alemanes son los teutones, por citar algunos de su trillada locución.

Para no morirme de las iras he optado por ponerle “mute” a la tele y ver los partidos en silencio. Quizás sea menos emocionante, pero no se resentirá mi hígado. Por la noche habrá tiempo para ver los comentarios de auténticos comunicadores que, lamentablemente, están en la televisión pagada.

jueves, mayo 18, 2006

Cambio de directiva de AER: Termina nuestra presidencia

Después de treinta meses al frente de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión, AER, núcleo del Azuay, este miércoles terminamos nuestro período. La institución que representa a las radios de nuestra provincia queda en buenas manos. Su nueva presidenta es Dory Marina Merchán de Radio El Mercurio.

Al intervenir anoche en el Auditorio de la Cámara de Industrias de Cuenca, dejamos el siguiente mensaje:

Resulta, cual agradable coincidencia, que hoy 17 de mayo, jornada en que nos reunimos los radiodifusores azuayos a renovar nuestros destinos, se celebra el Día Mundial de las Telecomunicaciones. Por su parte, la radiodifusión, que ha sido y es uno de los pilares fundamentales de la comunicación electrónica a finales de este año, cumplirá a nivel mundial, el centenario de la primera emisión masiva a un público indeterminado. Acontecimientos como estos marcan el vigor, la utilidad y la fuerza que ha tenido la radio.

Desde su aparición a inicios del siglo veinte, su auge de los años 40 al 60 y su consolidación posterior, la radio ha llegado hasta nuestros días a convertirse en el medio de comunicación de más penetración en los hogares, el más económico y el más popular de todos.

Hoy en 2006, empezado el nuevo milenio, la radiodifusión camina hacia nuevas manifestaciones en el aspecto técnico. Es muy posible que de aquí en diez años, esto es en 2016, la mayoría de estaciones de radio del Ecuador se encuentren en pleno proceso de migración hacia la tecnología digital, que promete, por ejemplo, multiplicar a cuatro emisiones en vez de una; en otras palabras, disponer de cuatro programaciones diferentes en la misma frecuencia. Otra enorme mejoría será la de la calidad de sonido, sobre todo para las emisoras de AM que se escucharán con sonido digital.

Pero también nuestro gremio tiene sus preocupaciones. Una de ellas es la atomización, producto de la liberalización y concesión de nuevas frecuencias en la banda de FM. Hoy el dial está saturado. Con separaciones de 400 megahercios, antes eran de 600, subieron en el Azuay de 33 a 50 estaciones solo en frecuencia modulada, en términos porcentuales equivale a un aumento del cincuenta por ciento en los últimos seis años. Por su parte, la inversión publicitaria en los medios radiales, convertida en casi la única fuente de nuestro financiamiento, apenas ha crecido.

Sin embargo, esa no es precisamente la mayor preocupación nuestra. Esta pasa por la calidad de programación, por el mensaje que se emite, por los contenidos que ofrecemos a los oyentes y que nos llevan a diferenciar entre radiodifusión buena o radiodifusión de mala calidad.

Vale la pena aclarar ¿cuál es aquella radiodifusión que podemos calificarla de buena? Es la llamada a informar, educar o entretener con buenos contenidos. Es la que no denigra al ser humano, la que conduce la llamada opinión pública, la que orienta a la sociedad.

Surge la pregunta: ¿al oyente hay que ofrecerle lo que le gusta?, -bajo la tutela del dios rating- o, más bien, ¿hay que brindarle una programación de altos contenidos, aunque sean áridos y agobiantes?. El tema sigue propiciando un debate de prioridades, que creemos que la respuesta pasa que por hacer una buena radio no vamos a dejar de contar con nuestros escuchas. Es cuestión de prepararnos más y, sobre todo, de ser buenos comunicadores, tal como lo señala el maestro Kapuscinsky.

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En este período de poco más de dos años, nuestra institución ha podido conseguir algunos adelantos, como la construcción de la sala de uso múltiple y una oficina que brindará un mejor desempeño. Nuestra voz se ha hecho presente en los momentos más trascendentales de la provincia. Hemos realizado eventos de capacitación, deportivos y sociales. Nos hemos solidarizado y brindado el apoyo firme a nuestros asociados cuando lo han requerido.

Deseamos agradecer a todos los miembros del directorio que hoy termina su mandato, porque, con sus ideas, y sobre todo, su ayuda, se ha podido avanzar. En lo personal, hemos mantenido una gestión de austeridad y, por sobre todo, de servicio. Nunca ha sido, ni será, nuestra forma de ser la de utilizar una dignidad, para obtener beneficios personales o notoriedad.

Por último, no olvidemos, que sí podemos hacer un cambio hacia una radiodifusión azuaya buena, en las dos acepciones de la palabra, es decir, aplicando la bondad y mejorando la calidad de los contenidos. Muchas gracias.

domingo, mayo 07, 2006

“Por mis venas corre Soda y mi corazón late en Stereo”

Escribo estos apuntes mientras fluye por mis audífonos “Ahí Vamos”, la nueva creación de Gustavo Cerati. Placentera mañana de domingo, después de una aburrida carrera de Fórmula Uno, (ganó Schumacher en los pits).

En la radio cuentan que no ha pasado mayor cosa. Las primeras planas de los periódicos no coinciden. En la tele se mezclan marchitos cartoons con exageradas ventas de inservibles. Son signos inequívocos de que el día está para descansar a pierna suelta.

Subo el volumen de “Adiós”. Es, sin duda, la mejor canción del cd. Un melodioso mid-tempo y una lírica virtuosa: “Separarse de la especie por algo superior no es soberbia, es amor. Poder decir adiós… es crecer”, suena a despedida. Ojalá que no. Al menos hasta después de la gira, que espero pise Ecuador. Aunque la salud del exSoda no anda bien. Una tromboflebitis le envió a finales de abril a la clínica, obligándole a recalendarizar su expedición por América.

“Ahí Vamos” es el disco más parecido a Soda Stereo o a “Amor Amarillo”. Basta recordar el introspectivo “Bocanada”, el electrónico “Siempre Es Hoy”, sus maquetas sinfónicas o las bandas sonoras de películas.

Para los que no lo sabían, Cerati estuvo en Cuenca en 1987 para presentarse en el Coliseo Mayor con Zeta Bossio y Charly Alberti, Eran Soda Stereo, una nueva banda argentina que conquistó la Quinta Vergara de Chile tres meses antes. Llegaron una fría mañana de mayo, por tierra, desde Guayaquil. Los trajo el exfutbolista Angel Liciardi. Si, el mejor jugador que ha tenido el Deportivo Cuenca, transformado en empresario de espectáculos.

Todo parecía listo para escucharles. Tras la presentación de los teloneros, llegó un anuncio por los parlantes: se cancelaba el concierto por fallas técnicas en los equipos de sonorización. Luego nos enteramos que fue una mentira, porque, en realidad, no hubo suficiente público. Los organizadores prefirieron devolver el valor de las entradas y asumir otros gastos, a que los Soda se presenten. En ese tiempo no existía aún la Ley de Defensa del Consumidor. Tampoco hubo autoridad que obligara al empresario a cumplir el contrato y, sobre todo, a respetar a los mil asistentes. Fue una de las grandes frustraciones de los rockeros cuencanos.

La frase que titula esta nota no es mía. Es de un fan del grupo argentino en la web de la revista Rolling Stone, que resume su afectividad al haber escuchado la nueva producción del ex-frontman de Soda Stereo, en donde retorna a sus inicios, esos del famoso trío del barrio de Núñez, Buenos Aires.

“La Excepción” es uno de los cortes más parecidos a los primeros discos. Tiene fuerza, guitarras muy a lo “Canción Animal” y un ritmo parecido a “Prófugos”. “Hoy hagamos la excepción de romper las reglas, de estirar la cuerda”, canta en el tema que más nostalgia provocará a los fans de la primera etapa de Soda.

Para ocasiones más relajantes son recomendables “Otra Piel”, “Me Quedo Aquí” o “Crimen”, el portaestandarte del cd que suena un poco a Coldplay. En fin, “Ahí Vamos” es uno de los mejores discos del año. Como para comprar el original, no el pirata. Más que merecido.

Ahora bien, crucemos los dedos para que se presente en Cuenca. Cerati dijo en 1987, tras la cancelación, que sentía una deuda con esta ciudad. Esperamos que no lo haya olvidado, aunque, en los tiempos actuales, es difícil que los empresarios lo traigan, por la enorme porción de impuestos que hay que pagar. Pero, ese es otro tema. Porque hoy y desde hace 19 años, “por mis venas corre Soda y mi corazón late en Stereo”.

martes, mayo 02, 2006

Por el Mundial, todo vale

Cuando se juegue el Mundial, medio mundo se sentara a alentar -sufrir, parece ser el verbo rector en este caso-. Se prometen épicas luchas, como esos inolvidables partidos Alemania- Italia en México 70, Italia-Brasil en España 82 por mencionar dos encuentros. Con marcadores que cambiaban el desenlace, ataques de lado y lado, jugadas polémicas, jugadores lesionados o expulsados; y, al final la alegría de unos y el desencanto de otros.

Pero también han habido partidos de vergüenza como el Alemania-Austria en España 82, cuando ambas selecciones primas hermanas salieron a empatar y así clasificar a la siguiente ronda, tras un encuentro en el que los arqueros tocaban la pelota con los defensas, que, a su vez, les devolvían a éstos. A raíz de este tongo, se reformó la regla aquella que permitía a un defensa pasar el balón al guardameta.

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Después del destape de Diario Hoy acerca de las acreditaciones otorgadas por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), a los periodistas que asistirán al Mundial, han quedado picando algunas reflexiones:

Los derechos de transmisión para radio y tv tienen costos inalcanzables para todos estos medios. Es por eso que hay una cadena de tres canales de televisión que, se sobreentiende, puso más dinero que los demás y adquirió los derechos, incluyendo los de la radiodifusión.

La cadena de radios de Quito y Guayaquil que, a su vez, compró en reventa a los señores de La Tri sus derechos, ha tenido que realizar una inversión de alto riesgo. Son emisoras que pudieron obtener esos derechos porque facturan veinte veces más que cualquier radio que no sea de las dos ciudades más grandes del país.

Sobre este asunto, así escribe Susana Klinkicht en Diario Hoy este lunes 1º de mayo de 2006: “Es malo que algunos periodistas de la radio o televisión hayan mentido para hacerse de una clave que le permita solicitar acceso al Mundial. Pero, ¿debemos ser tan sumisos con disposiciones que se dan solamente para proteger el inmenso caudal de dinero que se mueve a través de la compra de exclusividad y que finalmente es la causa de corrupción?”.

Apenas conocí del tema, tras la publicación en Diario Hoy, inicié un proceso de investigación por la vinculación que Guifor Trujillo y Leonardo Guillén tienen con nuestra emisora.

Después de casi tres semanas en las que he leído y escuchado todo lo que se ha publicado; he hablado con algunos de los involucrados y he conseguido algunos documentos; debo indicar, en primer lugar, que la indagación no está cerrada de nuestra parte. Sigue abierta a la espera de más detalles.

El acto de mentir a la FEF para poder acreditarse ha sido aceptado por los propios inculpados que lo han calificado como un error y un apresuramiento. Han ofrecido disculpas públicas y privadas. Su liderazgo y prestigio, cimentado en tres décadas o más de ejercicio profesional irreprochable, pueden haberse lesionado.

Pero de ahí, a lo que luego se ha publicado o dicho en otros medios, nos debe llevar a reflexionar sobre el papel que asumimos como comunicadores-colegas-competidores. Al respecto, encuentro algunas faltas éticas que se cometieron:

A) El derecho a la réplica apenas fue ejercido en los medios impresos cuando publicaron extractos de las explicaciones de los aludidos. En los medios radiales de Cuenca que se refirieron al tema, simplemente no se lo permitió; es decir, no hubo el necesario contrapeso en la información; y, mientras tanto, la crítica de Hernán Rodríguez Girón en Diario El Mercurio sobre el tema, fue leída, releída, comentada y hasta enaltecida por algunos colegas.

B) He pedido, por dos ocasiones, sin éxito, a través del correo electrónico, a Hernán Rodríguez me informe más acerca de lo que acusa. Le he preguntado lo siguiente:

1 - ¿Cuál es la fuente que le proporcionó el dato de que Leonardo Guillén y Guifor Trujillo asistirán con todos los gastos pagados por la FEF al Mundial de Alemania?

2 – Acusa y señala que "cuantas veces han afectado la honra ajena sin pedir luego disculpas". Le he solicitado me indique los casos o las personas que han sido agraviadas por los mencionados.

3 - Acerca de las acreditaciones para el campeonato doméstico de fútbol, ¿cuál ha sido el grado de participación, abuso y prepotencia de los periodistas aludidos tal como incrimina?

4 - ¿Conoce de otros casos anteriores, en los que habrían viajado con todos los gastos pagados?

Mientras sigo esperando sus respuestas, he obtenido un certificado de la empresa TURISA. Indica que los periodistas deportivos adquirieron sus tours el 3 de marzo pasado, un mes y medio antes del escándalo. Tengo otro certificado del Secretario de la FEF, Francisco Acosta. Asegura que los dos comunicadores nunca han sido invitados, peor les han pagado los costos de viaje, estadía o viáticos al anterior Mundial Japón-Corea y al próximo a desarrollarse en Alemania.

Hasta el momento no he encontrado ningún elemento o declaración que señale que los aludidos vayan a viajar con todos los gastos pagados o que en su larga trayectoria en la comunicación social hayan sido difamadores o tengan un juicio penal por injurias o civil por daño moral en su contra. En honor a la verdad, no recuerdo que alguien se haya quejado de haber sido afectado su honor, ante los directivos de la radio por algo que comentaron o criticaron en algún momento.

C) El derecho a la rectificación se impone. Esta facultad exige tres requisitos: que sea rápida, que se publique con el mismo despliegue, y, que tenga el carácter de rectificación, no de réplica. Así lo señalan María Teresa Herrán y Javier Dario Restrepo en su libro “Ética Para Periodistas”. Si Hernán Rodríguez actuó con precipitación, es urgente que aplique esta opción de justicia; caso contrario se estaría configurando el delito de difamación.

D) Ahora que está abierto el debate en el que hay un sector de la prensa que echa pestes sobre los viajes oficiales, me parece importante que alguien investigue, podría ser la misma periodista que publicó en Diario Hoy, acerca de los traslados de los periodistas que acompañaron a las autoridades locales o nacionales, del deporte o del poder político, a sus asuntos oficiales. Conocer quien pagó su ticket aéreo, su estadía y sus viáticos. A estas alturas, bien vale un baño de verdad para todos.

Hace pocos días Diario Expreso y Diario El Universo publicaron la lista de los comunicadores que fueron llevados, ellos sí, con todos los gastos pagados al mundial asiático. Se conoce que en esa nómina se encuentra otra periodista del diario Hoy -su editora deportiva-, junto a otros muy conocidos, especialmente de la pantalla chica, que fueron los “favorecidos”. Me pregunto si ha habido el mismo despliegue de parte de la comunicadora del mismo medio que investigó sobre las acreditaciones. ¿Ha visto Usted si algún canal de televisión dio a conocer esa lista o si el diario la divulgó?

E) Quizás no sea tan relevante, pero de los acreditados por la FEF, hay muchos que tienen en la radio o la televisión su principal fuente de trabajo, sustento y, sobre todo, reconocimiento. Su participación en medios impresos, a través de los cuales obtuvieron la clave, es secundaria.

La cuestión es la siguiente: Luego de tanta polvareda levantada y comentario vertido, ¿tendrán la cara para transmitir para la radio o la tv periodistas como Roberto Bonafont, Diego Arcos o, sin ir tan lejos, Andrés Muñoz acá en Cuenca? Si lo hacen, ¿no sería un contrasentido, por decir lo menos? Cuando estén en Alemania, ¿deberían solo emitir información para su revista o periódico? A fin de cuentas, no será que “lo que es malo para los otros, es bueno para mi” o como dice Carlos Jijón, el relevante ombudsman del diario Hoy: "la mentira ha sido una de las fuerzas que dominan el mundo". Y tal parece que a los medios y periodistas también.

Para los medios y comunicadores ecuatorianos lo sucedido antes de la cita ecuménica del fútbol se puede asemejar a esos partidos de amarre, en donde todos pierden, incluídos los televidentes, escuchas y lectores.

viernes, abril 07, 2006

Los cazadores de primicias

El jueves seis de abril de 2006 a las 18 horas treinta conocíamos en nuestra redacción el nombre del joven que media hora antes había fallecido a causa de un disparo tras un enfrentamiento de manifestantes con policías en la avenida 12 de abril. La confirmación venía del médico jefe de la clínica quien nos indicó que todavía no llegaban al lugar familiares del occiso.

Entonces nos vino a la mente el siguiente dilema: ¿Se justificaba publicar en ese momento el nombre del joven asesinado o, en sacrificio de la primicia, esperar hasta que conozcan y lleguen a Emergencias de la Clínica Santa Inés, los familiares del chico?

Una experiencia parecida se vivió hace más de una década, cuando un conductor de un vehículo, sintiéndose agredido por un grupo de manifestantes, disparó su arma y mató a uno de los protestantes en la esquina de las calles Padre Aguirre y Lamar. Entonces dijimos el nombre del fallecido enseguida lo conocimos. Luego supimos que su madre se había enterado por nuestro medio de tan terrible noticia.

En otros países, España o Estados Unidos, por ejemplo, es una práctica de los organismos de socorro (Bomberos, Cruz Roja o Policía) no entregar listas de fallecidos o heridos hasta tanto no conozcan sus familiares. Luego de haberles informado, proceden a decírselo a los periodistas.

Volviendo al caso reciente, nuestra decisión fue mantener la reserva del nombre. No sabemos si alguna otra radio lo informó como su privilegio noticioso. Esperamos que no. Los familiares del chico, que además era menor de edad, llegaron al departamento de emergencias de la clínica a las siete de la noche. Luego de aquello pudimos dar el nombre. Fue una autorregulación que nos impusimos y creemos que hicimos lo correcto.

Como dicen María Teresa Herrán y Javier Dario Restrepo en “Ética Para Periodistas” (Ed. Norma, 2005), “la prisa es uno los enemigos del buen periodismo, tanto desde el punto de vista técnico como ético”.

Generalmente una noticia de estas se conoce en la redacción de un medio a través de algún amable oyente o amigo que se toma el tiempo de llamar a la radio o enviar un mensaje de texto por su celular. La siguiente actitud debe ser la de comprobar ante fuentes oficiales la noticia o acudir al lugar de los acontecimientos para efectuar una comprobación propia; aún así, se precisarán elementos claves para afirmar los hechos que ya se saben, pero que no se los podía dar a conocer. Toda esta pericia periodística debe ser previa a la transmisión de la noticia.

domingo, marzo 26, 2006

La tragedia aérea en Cuenca y la responsabilidad de informarla

Los días viernes, por lo general, la intensidad informativa suele ser menor que los otros días de la semana laborable. Sin embargo, en el de este 24 de marzo de 2006 fue un caso atípico, lleno de noticias trascendentes.

Las previsiones indicaban de la protesta en las calles de los industriales en contra de los paros y a favor del TLC –con posible contramarcha-; la visita del vicepresidente de la república, el flamante ministro de gobierno y otros secretarios de estado más, para inaugurar la estación de peaje. Sin embargo, estas notas quedaron rezagadas a un segundo plano por la tragedia aérea de ATESA.

A las once en punto de la mañana, después de casi 23 años se volvía a suscitar un accidente aéreo en Cuenca. Un amigo nos llamó desesperadamente a las 11:01:47 según registra nuestro celular y nos dijo desesperado: “¡Un avión se cayo sobre La Llantera!”.

Por la credibilidad que le tenemos a quien nos comunicaba hubiésemos enseguida informado a través de la radio semejante noticia. Pero, nuestra reacción fue esperar unos minutos hasta confirmar el dato, tomar un celular adicional y salir rápidamente hacia el parque industrial.

Con la radioemisora nos comunicábamos por interno con nuestro compañero Aníbal Zumba a quien le indicamos que no podíamos informar nada porque, mientras nos acercábamos a la zona no veíamos humo ni escuchábamos sirenas.

Al llegar al sector pudimos ver a algunas personas desde el sector de Quinta Chica que miraban hacia la fábrica de llantas. Al llegar ahí, había un patrullero de la policía y detrás de nosotros empezaban a acercarse sirenas.

En ese momento empezamos a transmitir en vivo. Eran las once de la mañana con doce minutos y nuestro primer dato fue bastante vago pero también tranquilizador: algo había ocurrido en la fábrica de llantas por la llegada de las fuerzas de socorro y la policía pero no se observaba humo ni señales de incendio.

Enseguida pudimos confirmar con entrevistas a ciudadanos que habían sido testigos visuales de la caída de una avioneta monomotor sobre las instalaciones de la empresa.

Las noticias empezaban a fluir y darle más precisión a la tragedia. En los estudios de la radio se hacía indagaciones acerca de la identificación de la aeronave. El dato que nos dieron en el aeropuerto indicaba que era una Cessna Caravan que viajaba de Cuenca a Macas.

Nuestra preocupación era en esos momentos tranquilizar a los oyentes y a la ciudadanía en general, pues teníamos datos de los obreros que ratificaban que ninguno de ellos había sido afectado en su salud. Entonces pudimos ver la salida de los primeros heridos que habían ocupado la nave de ATESA.

Durante todos esos largos minutos, nos tocó ser el único medio de comunicación que transmitía en directo este evento y bajo esa responsabilidad asumimos la misión de repetir los datos que moderaban la situación: era una avioneta de ATESA con doce ocupantes que viajaba a Macas, no se incendió al precipitarse sobre La Llantera, no habían afectados entre los obreros y empleados de la enorme fábrica.

Después de las doce del día, recién llegaron al lugar colegas de otras radios. Para entonces, habíamos informado con muchos pormenores acerca del accidente, buscando, por sobre todo, la fidelidad a través de fuentes como los bomberos, médicos, obreros, funcionarios y autoridades que llegaron a la zona siniestrada.

Durante las siguientes horas, algunos colegas hablaban de tres muertos como algo confirmado, cuando los bomberos, como única fuente directa, se mantenían con una cifra de heridos, pero no de fallecidos, pues no llegaban aún a conectarse con la parte media y posterior del fuselaje. Quizás el afán de la primicia les llevaba a algunos de ellos a profetizar la suerte de las víctimas atrapadas en la nave.

A las dos de la tarde nos retiramos del lugar. Se habían recatado nueve heridos de los catorce ocupantes. Quedaban los pasajeros atrapados en la zona más afectada. Al final ninguno de ellos sobrevivió. Cuatro habían muerto instantáneamente al impacto de la nave con un muro de la fábrica. El otro murió en manos de los bomberos, víctima de sus graves heridas.

Un acontecimiento como éste debe servir también a los periodistas, especialmente a aquellos que nos toca transmitir en directo a ser muy exactos, a consultar fuentes confiables y, sobre todo, a actuar con responsabilidad social. Es preferible no ser el dueño de la primicia a caer en la mentira o la exageración.

sábado, marzo 04, 2006

Tres casos periodísticos

En la práctica del periodismo uno se topa cada día con asuntos y personajes insólitos. Aquí les presentamos tres casos:

1 - El Caso de los “médicos agresivos”

El Dr. Fernando Figueroa, médico y bombero dedicado al servicio de los más necesitados denunció el caso de la agresión física de dos borrachos que llegaron a la madrugada al Hospital Regional y que atacaron a médicos y enfermeras.

En su estado de beodez se resistieron a ser atendidos; el dolor de sus heridas estaba amortiguado por la mona que cargaban; y, sumado a eso, la adrenalina elevada por los acontecimientos previos, les volvió individuos violentos y peligrosos.

El Dr. Figueroa cansado de tantos casos similares denunció en el noticiero con nombres y apellidos a los bruscos. Era obvio que los aludidos reaccionarían al conocer la publicidad de sus bochornosos actos.

Lo inaudito de este caso fue que, según ellos, al llegar al hospital y sin mediar motivo fueron atacados por los médicos de emergencia, en vez de haber sido atendidos. En realidad un cuento que ni la misma madre de ellos lo creería, pero que por el principio de equidad de la información tuvimos que emitirla. Tolerancia Señor.

2 - El Caso de la señora perseguida

Una señora de mediana edad llegó a la radio para presentar una denuncia. Al ser atendida le explique que, en ese momento, estaba en medio del noticiero y le solicité que sea específica y breve en su exposición.

Me dijo que se sentía víctima de persecución y agresiones verbales de desconocidos, que caminaba por las calles de la ciudad y que se le acercaban muchas personas a increparle defectos o a insultarle, que nadie le creía su historia y que cuando salió a la calle con una grabadora para registrar los insultos nadie le atacó. Me dijo que sus vecinos creen que ella está loca.

Hasta tanto, habían pasado diez minutos escuchando semejante historia. Le indique entonces que no creía conveniente publicar su denuncia porque no se trataba de un asunto de interés público. La verdad era que la señora necesitaba otro tipo de ayuda profesional. Paciencia Señor.

3 - El Caso del grosero intemperante

Es el peor de los personajes. Por suerte no hay muchos, pero cuando asoman, hay que ser muy tolerante y paciente. Sucedió con motivo de los líos políticos que vive el cantón El Pan, en donde un grupo de concejales destituyó a la alcaldesa.

Una delegación con la mencionada autoridad llegó a la una de la tarde a la radio para dar a conocer su punto de vista. A esa hora ya no tenemos noticiero, es por eso que nuestro compañero Freddy Saguay les entrevistó y su nota la pasamos al día siguiente en el informativo de la mañana. En la misma se refirieron a dos concejales de oposición.

Uno de ellos nos llamó a pedir un espacio en el noticiero para dar a conocer sus puntos de vista. Como es lógico y ético le concedimos el espacio para el noticiero del día siguiente.

El otro concejal, el intolerante llegó sin previo aviso a la emisora con el propósito de que le brindemos un espacio. Hasta ahí nada anormal. Sin embargo, su actitud fue agresiva e incriminadora hacia nuestro medio, reclamando el por qué habíamos dejado que a él le critiquen. Le explique que él tendría su oportunidad de dar sus puntos de vista, pero que el informativo esta al aire y que en ese momento no lo haríamos pues habían invitados a entrevistas y, por lo tanto, no teníamos, en ese momento, tiempo para él.

Su necedad e irritación a más de su tono de voz vocinglero y amenazante me llevaron a pedirle que se tranquilice y que con una actitud así no podíamos entrevistarle en vivo sino realizarle una grabación para pasarla luego en el siguiente noticiero.

Su respuesta lo desnudo. Nos dijo entonces “yo soy así, genio y figura hasta la sepultura, yo quiero hablar en vivo o le denuncio”. Le dijimos una vez màs que él tendría todo el derecho a expresarse pero no ese momento, por las explicaciones arriba anotadas y por la condición en la que él se encontraba. Pese a sus agravios, aún esperamos que venga y exprese sus puntos de vista. Mucha paciencia y tolerancia Señor.

domingo, febrero 19, 2006

Los periodistas, los medios, los políticos y los pusilánimes

El viernes 17 de febrero en el local de la Unión de Periodistas del Azuay (UPA), el periodista quiteño Rubén Dario Buitrón enfocaba el tema de los medios de comunicación y los partidos políticos. Algunos de sus juicios que los anoté en mi agenda electrónica fueron los siguientes:

- Los medios de comunicación no rinden ni exigen rendición de cuentas.

- Los medios no son el cuarto poder del Estado.

- El rol de la prensa es ser guardián de la democracia.

- Debemos (los periodistas) ser pedagogos de una sociedad semianalfabeta.

- El periodismo es contexto, acercarse a la realidad; como propone Kapuscinski, ser un cazador furtivo, no desconectarse de la realidad, dejar de ser el simple carga-grabadoras.

- Esta no es una profesión para enriquecerse, si se la práctica honestamente.

Buitrón, quien es coautor del libro “Periodismo Por Dentro”, hoy escribe en la revista Vistazo. Antes, en sus veinte años de periodista, ha pasado por varios medios, cuyos dueños representan diversas tendencias ideológicas y políticas.

Ante la pregunta de uno de los asistentes acerca de si un periodista se siente restringido por aquello, señaló que si eso ocurre, debería retirarse de ese medio. En su experiencia personal dijo no haber experimentado ninguna presión de los dueños de los medios en los que trabajó.

En Cuenca, alguno que otro político pusilánime a través del anonimato (blogs sin firma responsable o correos electrónicos bajo seudónimos) o cuando asoman en los medios, pretenden identificar a La Voz del Tomebamba como una emisora del partido Izquierda Democrática.

Su razonamiento pasa por el hecho que el dueño de la radio, mi padre, es afiliado y dirigente provincial de ese partido, por el cual alcanzó en 1988 la alcaldía y en 2004 la concejalía con 65.000 votos. Por lo tanto, según él, “el medio se debe a ese partido”. No hay más grande tergiversación y mala fe.

Esto se puede demostrar con los últimos acontecimientos ocurridos en torno a la vinculación del concejal de la ID Iván Saquicela con el exnotario José Cabrera, al haber caído en el posible delito de agiotismo.

El murmurador que demora hasta hoy en digerir su vergonzosa derrota, convertido en nuestro inseparable radioescucha, habrá oído el tratamiento que hemos dado al asunto. Primero, la confesión del aludido de haber colocado doce mil dólares por cuatro meses en la notaría de Machala. Luego, las reacciones de los más diversos sectores, políticos de todos los partidos, incluyendo el punto de vista de la edil opositora María Caridad Vásquez; la gente en las calles, expresándose por teléfono, en vivo, mensajes de texto por celular o por beeper en el programa “Micrófono Abierto”, sancionando al concejal en su gran mayoría. De nuevo el propio concejal aludido indicando que ha sido víctima de una carnicería. Hasta que este sábado 18 de febrero se conoció el fallo del Tribunal de Disciplina que en Quito absolvió de toda acusación al Doctor Sauicela, pese a la solicitud de expulsión planteada por el directorio provincial de la ID.

Entonces, llamamos al teléfono al diputado Carlos González, defensor del concejal para pedirle explicaciones ante nuestros micrófonos. Carlos Ochoa y el autor de esta nota entrevistamos al legislador. Fue un diálogo tenso, interrumpido a momentos, lleno de cuestionamientos morales y legales; de acusaciones de González al periodismo de haberse ensañado con Saquicela; de reclamos al legislador por relativizar la ética y por su desdoblamiento para censurar los casos de corrupción. Pese al nivel de alta tensión de la entrevista, fue necesaria y reveladora.

Terminada la misma, varias llamadas telefónicas y hasta mensajes por celular (entre ellos de Paúl Granda), saludaban la posición democrática e independiente de la emisora. Carlos y yo sentíamos la satisfacción personal de haber sido los representantes de lo que la gente se ha venido preguntando y cuestionando en las últimas semanas sobre este caso y de no haber dejado nada oculto.

Gracias a mi padre, por ser, sobre todas las cosas y compromisos, un periodista a carta cabal, que defiende la independencia de su radio, como lo exige Rubén Dario Buitrón en su obra.

viernes, febrero 17, 2006

La radio ecuatoriana y los nuevos retos

Acabamos de volver de la Asamblea anual de la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusión, AER, en la cálida Bahía de Caráquez. La asistencia masiva de 250 concesionarios de frecuencia constituyó una sorpresa por la lejanía del lugar.

Aparte de las elecciones, en las que ganó inobjetablemente el manabita Lenín Andrade con el 86 por ciento de los sufragios, la preocupación de la gente que hace radio está centrada en las nuevas tecnologías que se avecinan.

Desde que asomó la radio, por lo menos dos veces han vaticinado su muerte. Primero cuando se popularizó la televisión y luego con la llegada del disco compacto, el vhs, el dvd y ahora el i-pod.

Hoy se vuelve a tratar el tema con el advenimiento de la radio satelital prepagada que tiene la ventaja de la calidad de sonido digital y la ausencia de los avisos comerciales. En Norteamérica es un negocio en plena expansión: por diez dólares mensuales y con la compra de un receptor que anda por los cien dólares, las cadenas Sirius y X-Radio acaparan una audiencia cada vez más alta. Mientras tanto, la radio analógica perdió en los últimos años el trece por ciento de sus oyentes que han migrado a la nueva tecnología.

El contraataque de la radio convencional acaba de anunciarse bajo la premisa de que el futuro de la radio tradicional es la digitalización. Las grandes cadenas norteamericanas acaban de anunciar su acuerdo para, en los próximos meses, lanzar masivamente la transmisión digital que supone mejorar la calidad de sonido, tanto de AM como de FM, a las mejores medidas de calidad.

Pero hay más. Se podrá reutilizar la misma frecuencia para emitir hasta cuatro programaciones diferentes al aire, lo cual se convierte en un desafío para los radiodifusores, que ya no tendrán una radio, sino cuatro, pero para la misma audiencia.

Por ahora, los costos son altos, tanto de los transmisores, como de los radios receptores -500 dólares-. También se registra otro problema: el consumo de baterías con esta nueva tecnología es demasiado alto, lo cual obliga a buscar soluciones técnicas más económicas.

La mudanza puede durar seis o siete años, según los expertos. Hay que sumar a esto los tres o cuatro años que tardará en llegar y posicionarse en Ecuador, con lo que creemos que para el año 2016 estaremos viviendo a plenitud esta nueva realidad de la radiodifusión.

Para los agoreros que creen, por tercera vez, en la muerte de este medio, estamos seguros que se frustrarán otra vez. Y es que hay dos vigorosas razones establecidas desde que nació la radio hace más de cien años: el bajo costo para el consumidor y la localidad o proximidad con el oyente.

viernes, enero 20, 2006

No solo ser honesto, sino demostrarlo

En estos tiempos en los que nadie cree a nadie, en los que casi ninguna institución goza de la confianza de los ecuatorianos –las imágenes de los militares y policías descendiendo por los árboles llevándose la plata del notario Cabrera están impregnadas en la memoria colectiva-, el hecho de actuar por el camino de la bondad y en la práctica de los valores se vuelve inverosímil, generando susceptibilidades que a algunos lleva a pensar lo contrario.

De ahí que la práctica de la ética en la vida profesional e íntima de una familia de comunicadores sociales, a veces, como en esta ocasión, debe ser conocida por los demás, a pesar de que el valor de la modestia pudiese resultar lesionado.

En los últimos días en los diarios La Tarde y El Mercurio se han publicado parte de los montos invertidos por la Municipalidad de Cuenca en publicidad en radio y televisión. En el mismo, al referirse a nuestra emisora –La Voz del Tomebamba- se indica que no cobra a la Municipalidad porque su propietario es el Vicealcalde de la ciudad.

Asimismo, en una radio colega, su dueño inquiría al alcalde en una entrevista si era verdad que había una emisora que no cobraba por la publicidad, insinuando que había algo raro en aquello.

Si bien es verdad que nuestra emisora no recibe un solo centavo por la publicidad oficial del gobierno local, pese a que legalmente lo podría hacer, la razón para aquello es nuestra deontología –ética profesional-; es decir, que no quede ninguna duda entre la función oficial que ocupa nuestro padre y la responsabilidad y decencia del medio de comunicación con su audiencia.

Nuestras emisoras (La Voz del Tomebamba AM, FM y Super 9’49) transmiten publicidad del municipio, pero, a raíz de un convenio firmado a mediados de 2005, hemos decidido que todo sea entregado a Acción Social Municipal como apoyo a los más necesitados, en una transacción directa, en la que no intermediamos, entre esas dos instituciones públicas. El monto mensual que recibe Acción Social es de tres mil dólares.

Por otra parte, desde la administración municipal anterior, a raíz de un convenio con la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca (EMAC), transmitimos la publicidad de esta empresa. Sin embargo, el valor de ese servicio va dirigido a un asilo de ancianos de Cuenca, entidad que factura y cobra mensualmente.

Esto lo publicamos por primera vez, porque, en principio, creemos que la caridad y el hacer el bien no deben ser publicitados. Pero a raíz de los acontecimientos arriba anotados, nos vemos obligados a decirlo. Como lo señala el proverbio: “No basta que la mujer del César sea honesta, también tiene que parecerlo”.

sábado, diciembre 17, 2005

Las dos paradojas y los premios Kevin

El momento más duro de todos los días, lo vivo a la cinco de la mañana con cinco minutos, al sonar la alarma del Nokia. Con pies de plomo y semidormido me levanto. Son los segundos más largos y pesados de la jornada. Lo primero que me llega a la mente es el agradecimiento a Dios por el nuevo día y la promesa de “ser justo, no hacer daño a nadie y vivir honestamente”. Pasada la vicisitud solo es cuestión de alistarse y salir a la radio para arrancar con el saludo, el dato de la temperatura y todas las noticias a partir de las seis. Es la pasión de todos los días.

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Justo un día antes de la entrega de premios Kevin a lo mejor de la radiodifusión y televisión cuencana, Ricardo Tello, editor de Diario El Tiempo, me envió una invitación a leer su blog Periodismo Por Dentro sobre periodismo, desde una óptica muy nuestra.

Le escribí acerca de su artículo referente a los premios y reconocimientos que reciben los comunicadores y le comenté que estaba de pleno acuerdo con su opinión de que no se debe practicar nuestra profesión con el objetivo de ganar concursos o ser galardonados. Nuestra misión va más allá de ese aceptable criterio que, al final, resulta ser individualista. De ahí entonces que, por sobre todo, siempre debemos estar al servicio de la sociedad y los más necesitados.

La primera paradoja de esta nota se revela cuando el viernes 16 de diciembre, al día siguiente de este comentario, gané, por tercera vez consecutiva, el premio al Mejor Locutor de Noticias, en la tercera entrega de los Premios Kevin. Debo confesar que no lo esperaba porque ya me lo habían otorgado las dos ocasiones anteriores (1999 y 2003); y, por la reconocida calidad profesional y trabajo desplegado por los otros nominados: Gustavo Cardoso, Hugo Guillermo, Luis Vintimilla y Fernando Valencia.

Desde el proscenio, aproveché la asistencia de tantos comunicadores en el Salón de la Ciudad, para promocionar la Ley Orgánica de Transparencia de la Información Pública, LOTAIP, herramienta efectiva para combatir la corrupción. Terminé agradeciendo el ejemplo de mis padres y el apoyo de mi familia.

Cuando regresaba al asiento de la sala, estreché las manos de los amigos que se acercaron a felicitarme, la complacencia de mi esposa Ofelia y de mi hija María Cristina. Entonces se me reveló la segunda paradoja del día, la de las cinco y cinco de la mañana de todos los días, con esta de las diez y veinte de la noche del viernes 16 de diciembre de 2005.

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Para nuestra empresa radial fue una jornada fructífera la de los premios Kevin. La revelación se llevó Andrés Romero (muy justa, por cierto); la radio más creativa fue Super 9’49 (premio muy esperado); locutor comercial para Patricio Orellana “El Cuervo” (excelente voz y pronunciación); “Bunbury” se ganó el premio al mejor alumno de la Academia de radio. También destacamos a Mariela Ramos y Leonardo Guillén nuestros compañeros de la emisora que ganaron en categorías de televisión. Finalmente se reconoció la trayectoria de Carlos Ochoa, Gustavo Peralta y de mi madre Martha Cardoso de Piedra.

sábado, diciembre 03, 2005

Invasión cuencana


En la lista de éxitos de éxitos musicales de Super 9'49 está por ocurrir un hecho sin precedentes. Cuatro canciones de diferentes intérpretes pueden formar parte de las 20 mejores de la próxima semana, lo que denota sobre todo renovación. (En la foto, Los Zuchos del Vado).

Hasta hace poco, la movida rockera cuencana se centraba en pocos nombres que quedarán en la historia, pero que se desintegraron o se apagaron con el paso del tiempo. Así, Sobrepeso, La Dueña, Bajo Sueños, Basca han dado paso en 2005 a algo que nadie puede detener: la renovación.

Por ahora, tres canciones de bandas de cuencanos se encuentran entre las 20 Casillas 9’49, “Gritos en las Calles” de Mr. Caimán (18), “No Mambes Cuankabronk” de Los Zuchos del Vado (14) y Ángel de Zebra (12) cuyo cantante es el conocido Toño Peña. Sus estilos van desde el grunge con contenido social, la enérgica alegría de la fusión hasta una clásica balada rock.

A estos se puede sumar la banda nóvel Maradona que explora en el terreno de lo pop electrónico con la canción “El Pop Me Devolvió a Carlota”, canción que esta semana fue presentada como Estereolanzamiento.

Salud por ellos y larga vida al rock cuencano.

sábado, noviembre 26, 2005

Soldados de la transparencia

Un día diferente ha sido este sábado 26 de noviembre. Nueve horas seguidas con más de cincuenta futuros comunicadores cerrando su primer módulo de graduación. En total han sido 37 horas en tres fines de semana. El tema: la Ley Orgánica de Transparencia y Acceso a la Información, LOTAIP.

Pese a que muchos tengan aversión a leer un farragoso texto lleno de leyes ordenadas numérica y literalmente, esperamos que el evento no haya caído en terreno árido. Los egresados investigaron que mientras existe este cuerpo normativo desde hace año y medio, sigue siendo ignorado por unos, incumplido por otros y rechazado por unos pocos que quieren mantener en secreto sus actividades públicas.

No hay alternativa, o cumplen la Ley o se van. Así rezan las sanciones. La cultura del secreto en las actividades del Estado tiene sus días contados. Por eso, hoy escribimos a los meses en esta página para decir que nos sentimos satisfechos con haber dictado estas charlas. Estamos seguros que, con solo hacer cumplir el artículo siete de la LOTAIP habremos arrinconado a la corrupción.

Buena por los futuros colegas, soldados de la libertad y la transparencia.

Ahora sí a disfrutar del esperado y, dicen, uno de los mejores conciertos de 2005, el DVD de Green Day "Bullet In A Bible". Y a todo volumen.

miércoles, septiembre 14, 2005

Coldplay ante mis ojos

No todos los días se puede ver a la que muchos llaman la mejor banda del mundo por su popularidad, sus canciones y, sobre todo, por el carismático y elegante Chris Martin. Es Coldplay en concierto vivido por un cuencano y su familia, privilegiados asistentes al anfiteatro Sound Advine de West Palm Beach este martes 13 de septiembre.

Llegar desde Miami al foro es más caótico que si el concierto fuese en Cuenca. Miles de vehículos bloquean cinco millas antes el único acceso, deteniendo el tránsito inclusive desde la autopista Turnpike. Más de una hora para alcanzar el parqueadero. Las casi 20 mil entradas se han vendido todas, pese a ser un día entre semana.

La noche estrellada y la luna creciente contrastan con la sofocante humedad del ambiente. La cerveza –a 7 dólares el vaso- corre por todas partes. La mercadería referente al concierto se vende desde las manillas blancas ONE a las que apadrina Martin hasta camisetas de 35 dólares.

9 y 26 de la noche. Luces en off, gritos en on. Coldplay toma completo control de una audiencia que los adora pese a que empieza con una de sus nuevas: “Square One” del álbum “X&Y”.

Chris Martin, vestido de camisa y pantalón negro, adidas blancos con rayas verdes, con su pelo rizado y su incipiente barba de cinco días se convierte en un poderoso showman y en un exquisito músico.

“Yellow”, uno de sus alfiles, enloquece a todos, mucho más cuando aparecen decenas de grandes globos amarillos que rebotan sobre la multitud y al reventarse esparcen papel picado. Se la canta a coro y muchos levantan sus celulares para transmitirla a sus amigos.

Luego vienen “God Put A Smile Upon Your Face”, “Speed Of Sound” y “Low” en la que invita a todos a tomar fotos. 3, 2, 1 y miles de flashes y clicks hacia Martin que ya es amo y señor. Su voz en falsete, muy típica y difícil de imitar se siente, mientras su cuerpo se arquea, sus rodillas se encorvan como cantandole a Dios.

Luego combina su perfomance con el piano y más coros. “The Scientist” provoca el segundo punto de quiebre cuando suspende abruptamente al minuto de empezada la canción. Martin explica en un acentuado inglés británico, que se acordaba de un médico que le atendió antes del concierto y le arregló su voz.

El elixir solo le duró para la noche de West Palm Beach –gracias a Dios y al doctor-, porque luego se supo que la banda suspendió el concierto en Tampa al día siguiente. La garganta de Martin rendía el alma ante nosotros.

Volviendo a la velada, hubo tiempo para un cover y tributo a un grande Johnny Cash, con la interpretación de “Ring Of Fire” y el momento de ver a los cuatro músicos juntos cantando en desenchufado “Don’t Panic” con el baterista Will Champion dejando los palillos y atreviéndose con el piano. Más ovaciones.

“Clocks” desata la algarabía con un juego de luces láser que se roba el momento. Luego viene “Talk”, en la que Martin pide un celular a uno de los asistentes y canta a algún afortunado al otro lado de la linea.

Llega la primera despedida cuando faltan veinte minutos para las once. Todos sienten que habrá bis. Y así es. Vuelven con “Swallowed In The Sea” y la más aclamada y escénica “In My Place”, en la que Martin se atreve a salir y cantar en medio del público delirante que termina rindiéndose completamente a sus coros. El broche lo ponen con “Fix You” en donde un foco cuelga del escenario comulgando con el mensaje de luz de la canción.

Es el final. Quedan sin cantar “Trouble”. No importa. Vienen los embotellamientos. Esperar otra hora para salir del local. No importa. Mañana, casi todos deben ir al trabajo. No importa. Todo fue por ver a Coldplay, una de las mejores bandas del planeta que esta noche hipnotizó a veinte mil almas del sur de la Florida.

lunes, septiembre 12, 2005

El rock no ha muerto en el sur de la Florida

Después da asistir al 2X1 de dos grandes bandas del rock moderno actual, Weezer y Foo Fighters, nos queda la idea de que el rock no morirá nunca, ni siquiera en tiempos en los que en el dial de la radio de Miami en vez de la Zeta Rock ahora encontramos a una emisora reggaetonera de lo más chabacana.

El escenario fue el enorme coliseo Office Depot Center de Fort Laudardale, frente a uno de los malls más visitados por los latinoamericanos –el Sawgrass Mills-. Mientras que adentró retumbaban las guitarras y voces, afuera abatía una tormenta tropical que viraba palmeras y varaba vehículos.

Faltando cinco para las ocho de la noche, en medio de un escenario muy semejante a la portada de su último cd “Make Relieve”, el intro de la velada fue con música parecida a la película “El Mago de Oz”, para enseguida mezclarla con la primera descarga de la noche “”Don’t Let Go” de su álbum verde.

El saludo de Rivers Cuomo (voz y guitarra), con un vestuario y lentes nerd, invitando al show de “Foozer”. Y luego, junto a Brian Bell (guitarra), Scott Shriner (bajo) y Patrick Wilson (batería), una tras otra presentaron las canciones nuevas y las clásicas que los acompañan desde hace más de diez años.

Voces y guitarras. Melodías y armonías. Nuevas y clásicas. Lentas y movidas. Así se fue desenvolviendo el concierto de estos cuatro profesionales del garage rock, hasta llegar a la conocida y muy actual “Beverly Hills” que fue la canción que más energía contagió a los asistentes.

Para alguien que no ha oído mucho a Weezer, tal vez se le puede definir como una mezcla de The Cars con Green Day. Pero también hubo el lado suave con el bis al regresar sorpresivamente en medio de la gente al tocar desenchufado y solo con su guitarra el entrañable corte “Island In The Sun”.

Y luego el enganche con la audiencia fue mayor cuando invitaron a alguien que quiera tocar una canción con ellos. Ahí saltó un chico llamado Mike Martínez que cumplía el sueño de su vida. Y al final cuando se van, a uno le queda la sensación de que son más de lo se esperaba. Y eso es decir mucho.

Luego de esperar unos quince minutos, a las 21h39 asomaba un nuevo escenario, cuatro grandes pantallas y un nuevo sonido más fuerte todavía. Era el turno de la banda del exNirvana Dave Grohl, los Foo Fighters.

Sin anuncios previos, peor presentadores, los Foos fueron directo a lo que vinieron: a gustar, a agradar y a impresionar sin pausas entre una y otra canción. Así de frenéticos fueron los primeros quince minutos con poderosos temas como “In Your Honor” o “All My Life” a 300 kilómetros por hora. La ecuación es más gritos es igual a más decibeles.

Grohl no tiene la desgarradora voz de Cobain pero sale airoso porque también tiene el dominio escénico que le otorgan sus tantos años de subir al escenario. Ahí estuvieron sus dos pequeñas hijas y su esposa, a quienes se refirió para elogiar al estado de Florida y continuar con andanada poderosa de canciones como “Best Of You”, “Learn To Fly” y “The Last Song”.

El clímax de la noche no fue precisamente una de sus tantas poderosas y estridentes canciones. Pero si fue la que se considera su mejor canción “Everlong”, que la interpreto, tal como Rivers Cuomo con “Island In The Sun” en “unplugged” provocando una larga ovación.

En la parte final hubo tiempo para “Born On The Bayou” un cóver de Creedence Clearwater Revival y la famosa “Breakout” seguida a coro por la asistencia. No había tiempo para más. Daban las once de la noche y faltó una clásica más “Big Me”. El 2X1 había concluido a cabalidad. Afuera esperaba lo que quedaba de la tormenta para empapar a todos.

lunes, junio 06, 2005

Regionalismo, racismo y fútbol

Algunos quiteños no son bien vistos por sentirse superiores por el “privilegio” de ser capitalinos. Miran con displicencia a los de "provincias". Los guayaquileños tienen fama de avispados, charlatanes y embaucadores.

Pero somos los cuencanos los que peores desmerecimientos acumulamos. Nos califican de hipócritas, ebrios, envidiosos y agresivos. Y así, cada ciudad tiene sus adjetivos que desmerecen a sus hijos.

Salen a flote estas “cualidades” y completan una idea de país separado por los complejos localistas en un mundo aparentemente cada vez más integrado por las comunicaciones.

Hay que sumarle otro elemento que nos divide. Es el racismo. Y por más que el ciudadano común diga lo contrario, los ecuatorianos somos prejuiciosos en este tema, por decir lo menos. Lo que menos queremos es parecernos o que nos identifiquen con indígenas y negros.

Viendo así las cosas, por nuestra diversidad y disimilitudes nos pareceríamos a la situación de los Balcanes al estilo latinoamericano. Pero no es así. Hay factores que nos hermanan. Lo acabamos de vivir este fin de semana con ocasión del partido de fútbol Ecuador-Argentina por la clasificación al Campeonato Mundial Alemania 2006.

A mediados de la semana anterior, fuimos entrevistados por CIMA una institución que pregunta lo que significa ser ecuatoriano, trata de descubrir sus flaquezas, sus virtudes, lo que nos une y nos separa. También estuvieron en este encuentro representantes de la agencia de publicidad McAnn Erickson y de Coca Cola Inc. Muchas de las respuestas se pueden obtener de lo que ocurrió la tarde de este sábado 4 de junio de 2005 en el estadio quiteño.

Los goles de Christian Lara y Agustín Delgado, las corridas y los centros de Ulises de la Cruz, el partidazo de Neicer Reascos, la solvencia defensiva de Iván Hurtado y Sombra Espinoza son hazañas realizadas por ecuatorianos del pueblo afroamericano. Ahí, en las tribunas y frente a la televisión o a la radio, todos –costeños, serranos, orientales y galapaguenses- ensalzamos con orgullo y euforia a nuestros seleccionados por el éxito obtenido.

“Ecuador siempre primero, primero en mi corazón…” , la canción que se machaca en todos los medios ampara la celebración que se esparce por las calles del país.

Desde la óptica mundial no fue más que un partido de fútbol. Nada del otro mundo. Pero, desde el punto de vista de fundamentar el concepto de ecuatorianidad fue otra gran contribución.

sábado, junio 04, 2005

Un periodista cuencano llamando al planeta Tierra

Esta es mi primera experiencia en este tema de las bitácoras. Me parece más que interesante al tratarse de una abrir una ventana personal al mundo, en momentos en los que se presenta la paradoja, bien descrita por Kapuscinsky, de que por un lado, como nunca estamos globalizados y, sin embargo, en nuestros medios cada vez hay menos espacio para las noticias del mundo.

Por esta razón, creo que es necesario, para quien le interese, contarle lo que un periodista de Cuenca, Ecuador vive el día a día de un país revoltoso, en el buen sentido de la palabra y que no encuentra la puerta de salida de una crisis de más de ciento setenta años.

Por otro lado, el orgullo -suena pedante pero no lo es- de sentirse habitante de la ciudad de Cuenca, a la que no la cambiara por otra, donde todavía se puede hablar de bondad, honestidad y permanente rebeldía.

Razones existen entonces para abrir esta página.